<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Torralba de Arciel
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La llegada a Torralba de Arciel (o Torralbilla cómo nos cuenta Madoz en su diccionario, o como se la conocía antigüamente según nos muestra el Catastro de Ensenada) es un aviso de lo que nos espera nuestro paseo por el pueblo. Pueblo deshabitado, que no abandonado. El tiempo se ha detenido, el pueblo se ha estancado en un momento de hace 36 años.

La calle principal nos enseña lo que parece ser un pueblo fantasma. Si llegáramos a la hora de la siesta, después de comer, posiblemente el ambiente sería el mismo que en otro pueblo de la provincia: calles vacias, nada de ruido.

Las casas levantadas, apenas unas pocas en ruina tampoco nos dan aviso de que ahí no hay nadie; nadie habita ya en esa cantidad de casas cerradas que aún se mantienen en pie; nadie se pasea por las calles del pueblo.

Torralba de Arciel, a apenas 5 km. de Gómara, quedó despoblado hace unos 36 años, según nos cuenta Ignacio Uriel, que hace las veces de segundo alcalde del pueblo.

Ignacio nos enseña la casa en la que nació, que como muchas otras se mantiene en pie y en un gran estado de conservación. "El pueblo está deshabitado, pero no abandonado" nos recalca Ignacio. Y no le falta razón, gente viviendo no habrá, pero sí se mantienen los talleres y los almacenes para la maquinaria, donde acuden a diario.

"La última persona se iría hace unos 36 años, pero aquí hemos seguido trabajando y manteniendo el pueblo. Hemos cambiado la puerta de la antigua fragua por una nueva, y ahora queremos quitar esos cables de la luz" nos señala Ignacio hacia el tejado de la casa que le vio nacer.

Torralba fue un pueblo al que llegó la electricidad, buen tendido eléctrico de la época, pero en cambio nunca llegó a tener suministro de agua para las casas, ni potable ni tampoco para las aguas sucias. Ésta es sin duda una de las razones que explican el que un pueblo cercano a Soria, con buenas comunicaciones, quedara deshabitado.

En sus mejores momentos, Torralba llegaría a tener "unas 30 familias, lo que suponían unas 200 personas, pues las familias eran numerosas". De esto no cabe duda, pues no lo confirma una casa que sin duda llama la atención. Casa grande, a media construcción, que se divisa desde casi todo el pueblo prácticamente. Nos cuenta nuestro compañero que fue un proyecto de casa para reunir a 4 ó 5 familias, pero que por desgracia nunca se llevó a cabo. La parada de las obras nos ha dejado unas vistas impresionantes. Una pared abierta no enseña un gran entramado de vigas de madera a lo largo de varios pisos de altura, un gran trabajo que por desgracia nunca llegó a estar acabado.

La calle principal nos deja otros edificios emblemáticos. Una casa con una preciosa balconada, cubierta por cepas, ahora secas, pero que en otra época debieron dotar a tal casa de un aspecto inmejorable.

casacepas

Un poco más hacia la Iglesia, pero pegando a esta casa nos encontramos la antigua escuela, hoy totalmente derruída, que también hizo las veces de salón social y ayuntamiento. Enfrente encontramos la escuela nueva, un edificio moderno pero sin uso.

 

Apoyado en una pared descansa un viejo útil de labranza, lo que nos hace recordar que la gente de la zona se dedicaba (y dedica, como nuestro amigo Ignacio) a las labores agrícolas en los vastos campos que rodean al pueblo.

Por la calle principal llegamos a la Iglesia, que como el resto del pueblo se mantiene en pie, desafiando al paso del tiempo, pero en gran estado de conservación. Unas escaleras nos conducen hasta el pórtico de entrada, pudiendo observarlo perfectamente sentados en un poyo de la pequeña plazuela que se forma a la puerta de la Iglesia.

 

Una casa nos invita ha hacer un pequeño recorrido interior, pudiendo observar periódicos de otra época como el ya desaparecido Campos (1949) o saber cuál era la portada de la resvista Lecturas un 27 de junio de 1969 por el precio de 7 pesetas, armarios con ropa y otros enseres, así como otro mobiliario en algunas habitaciones.

 

 

NOTA DE DESCUBRESORIA: Si se decide entrar en algún establecimiento abandonado, nunca y digo nunca, llevarse nada, dejarlo todo tal como nos lo encontramos, y ante todo, siempre mucha precaución, pues no sabemos cuál es el estado de los suelos, techos y demás construcciones de los edificios.

Torralba se encuentra situado en la carretera SO-P-131 que une Aliud con Tejado, y desde Gómara cogiendo la SO-P-3225. Se puede llegar en cualquier tipo de vehículo, pues la carretera está en un buen estado.

Pascual Madoz, en su famoso diccionario, nos da estos datos sobre Torralba de Arciel:

Lugarconayuntamientoenla provincia ypartido judicial de Soria (3 leg.), audiencia terr. y ciudad g. de Burgos (22), diócesis de Osma. SIT. á la márg. izquierda del Rttuerlo , con buena ventilación y saludable CLIMA tiene 25 CASAS, la consistorial, escuela de instrucción primaria frecuentada por 10 alumnos, dotada con 80 r s . y II lan. de t r i g o ; una iglesia parr. servida por un cura y Un sacristán.

Confina el TÉRM, con los de Paredes Royas , Alhocabe, Gomara, Tejado y Villanueva el TERRENO, fertilizado por el Rituerto , es llano y de buena calidad, CAMINOS; los locales y el que dirige á la cabecera del p a r t . y p r o v . , en la que se r e cibe y despacha el CORREO, PROD. •. trigo , centeno , cebada, avena , legumbres y algunas hortalizas; hay buenos pastos, con los que se mantiene ganado lanar y mular, POBL. • 18 v e c . . 70 almas CAP. IMP.  29,862 r s .

Sobre su patrimonio, cabe destaca la Iglesia, de la que Arteguías nos da la siguiente información:

La parroquial se sitúa a alas afueras del pueblo junto al río Rituerto y parece hermanada con la de Peroniel del Campo.

Sobre una masa rocosa se construyó un zócalo de sillería sobre el que edificar el ábside de semitambor, edificado con mampostería e hiladas de sillería.

Éste fue recrecido en época posterior por lo que el alero con sus canecillos y los capiteles de las columnas han desaparecido. En la calle central hay un ventanal de arquivolta muy apuntada sobre columnillas de capiteles vegetales. La portada meridional tiene cuatro arquivoltas lisas con guardapolvos que apoyan sobre las jambas, por encima un rudo tejaroz con canecillos simples y maltratados.

En el interior, el arco triunfal es apuntado y descansa sobre dos semicolumnas con capiteles interesantes por su originalidad. En uno de ellos dos caballeros pugnan armados con lanzas, mientras que en el otro un león y una arpía rodean un castillo del que salen rayos de luz.

El motivo de los caballeros en duelo es más propio en el románico del suroeste provincial, como Caracena y Tiermes y la población guadalajareña de Campisábalos.