LA SANTANDER - MEDITERRÁNEO

La línea de ferrocarril denominada Santander - Mediterráneo, reúne todas las características para ser considera como una macro-obra de ingienería y materiales, con un resultado que no era para nada el esperado.

Este ferrocarril, que pretendía unir el norte con el mediterráneo español, deja como resultado a su paso por Soria, estaciones y apeaderos de tren abandonados a su suerte y con un estado de conservación que en la mayoría de los casos es más que lamentable.

Pero antes de pasar a conocer estas estaciones, deberíamos hacer un recorrido histórico por lo que quiso ser esta línea.

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA LÍNEA

Tenemos que retroceder al año 1.925, en el siglo XX, años después de finalizada la Primera Guerra Mundial, cuando a comienzos de dicho año empezaron los trabajos. y en tiempo record, a mediados del año siguiente, se encontraban ya finalizadas las obras de explanación ,tajeas y alcantarillas, entre otras, de los 60 km. que comprendía la línea entre Burgos y Salas de los Infantes, empleando hasta 5.000 trabajadores en los momentos de mayor intensidad.

En cuanto a la maquinaria empleada para la obra, fue principalmente de importación, pues en la época, era prácticamente inexistente la fabricación nacional, ocurriendo prácticamente lo contrario en lo relativo a los materiales, ya que por poner un ejemplo, la vía empleada era carril laminado producido por Altos Hornos de Vizcaya entre 1.924 y 1.930 en Sestao.

 

TERMINACIÓN DE LA LÍNEA

Dos años más tarde de su comienzo, en agosto de 1.927, se abría el primer tramo, siendo el último inaugurado en noviembre de 1.930.

Más exacamente, la apertura de los tramos ocurrió en las siguientes fechas:

Burgos - Cabezón de la Sierra 14 de agosto de 1.927
Burgos - Peñahorada 25 de agosto de 1.928
Cabezón de la Sierra - Soria 25 de enero de 1.929
Soria - Calatayud 23 de octubre de 1.929
Peñahorada - Trespaderne 5 de noviembre de 1.929
Trespaderne - Cidad 21 de noviembre de 1.930

 

RECORRIDO DE LA LÍNEA.

Vamos a pasar por alto todo el recorrido, a excepción de lo que más nos interesa aquí, que es el tramo que cruzaba la provincia de Soria, en sentido Sagunto - Burgos, siendo el último pueblo antes de entrar en Soria, Torrelapaja, desde dónde se sigue por terrenos secos y ásperos, siempre por una altitud superior a los 1.000 metros, encontrando las estaciones de Tordesalas, Torrubia, Portillo, Gómara, Cabrejas del Campo, Candilichera, Martialay y Valcorba.

Cinco kilómetros antes de llegar a Soria, esta línea se unía a la de Castejón (también desaparecida en la actualidad), cruzando el Duero por un puente metálico de 70 metros, el mayor de este ferrocarril.

Desde Soria continuamos hasta la estación de Toledillo, entrando ya en la denominada zona de Pinares, que no se abandona hasta llegar a Salas de los Infantes.

Información extraída de "El Ferrocarril Santander-Mediterráneo" de Kenneth M. Dobeson.

 

ESTACIONES EN SORIA

 

Comenzamos en San Leonardo. La estación se encuentra cercana al casco urbano (uno de los pocos casos), siendo su estado de conservación bastante decente.

Dando un paseo por los terrenos que ocupa la estación encontramos los edificios destiandos a aseos, una nave industrial, una pequeña oficina destinada posiblemente al oficinista, y el edificio central de la estación.

Llama la atención que parece que medio edificio está destinado a vivienda, lo que le lleva a estar en un muy buen estado de conservación.

Parece que el paso de los años y la inactividad han respetado los edificios del recinto, pues la gran mayoría se encuentran en un decente estado de conservación, por lo menos exteriormente.

Como contrapartida encontramos el edificio destinado a los aseos, que presenta un aspecto de ruina total interior, y el destinado al oficinista, cuyo estado interior también es ruinoso

 

De San Leonardo partimos en busca de las siguientes paradas. Vamos a Navaleno, dónde podremos encontrar cerca dos estaciones: la del propio pueblo de Navaleno, y la de Pinar Grande. Tras unas vueltas por el pueblo, preguntamos dónde se enclavan las estaciones, puesto que el casco urbano, o visible desde él no encontramos nada. Nos indican el camino, puesto que hay salir del pueblo y seguir carretera adelante, y posteriomente coger una pista forestal para llegar a Pinar Grande.

Siguiendo las indicaciones llegamos a la estación de Navaleno. La encontramos a unos 3 kilómetros desde el pueblo, dirección a Canicosa. La distancia nos da a pensar el por qué de la construcción de las estaciones alejadas del casco urbano, lo que desde luego no favorece mucho su uso (recordemos que estamos en los años 30 del siglo pasado, cuando la forma de desplazarse no dejaba de ser precaria) y hace que el ir hasta ella sea algo más que un paseo, sobre todo si vas con equipaje.

La estación sorprende por su excelente estado de conservación, no en vano ha sido reutilizada como albergue (una de las pocas que actualmente tienen algún uso).

Todos sus edificios están siendo utilizados en otros menesteres diferentes a los ferroviarios, como campamentos de verano. Además, su ubicación en plena naturaleza, alejada de toda zona urbana, la convierten en un lugar idóneo para disfrutar y verse inmerso en la naturaleza, recordándonos que nos encontramos en plena zona de Pinares de Soria.

Como nota característica de la estación, el cartel con el nombre que debería estar en el edificio principal ya no existe, quedando en su lugar el hueco vacío.

Volvemos a la carretera para dirigirnos a la estación de Pinar Grande, a veces estación a veces apeadero. Seguimos dirección Amogable hasta divisar lo que parece un puente de gruas metálicas, puesto que la estación apenas se ve desde la pista forestal.

Lo primero que nos llama atención es el mencionado puente de gruas, pues conviene recordar que esta estación se erigió en tal lugar debido al alto tráfico de comercio de madera que había en la época. Se encuentra alejada de cualquier núcleo de población, no hay pueblo cercano del que pudiera depender su población para el transporte, por lo que tal estación parece que sólo estaba destinada al tráfico maderero. Ciertas preguntas vienen a la mente tras observar esto: ¿hacía falta una estación completa para tal enclave sin tener núcleo de población cercano? ¿No sería más lógico un simple apeadero y unas instalaciones para los trabajadores de la madera?

Desde el puente de gruas divisamos un primer edificio que parece ser la zona de talleres o de mantenimiento. Su estado es de ruina total (como el resto de la estación). Podemos observar la zona donde los trenes eran revisados inferiormente (la maquinaria subterránea así nos lo indica), y desde aquí vemos lo que era el edificio de la estación y el resto de edificaciones del recinto.

 

La estación presenta un aspecto de ruina total tanto interior como exteriormente, observando el techo hundido y un interior totalmente inaccesible.

El apeadero y los aseos no han tenido mejor suerte, derrudios y muy peligroso entrar en ellos. La maleza se ha adueñado del apeadero, o de lo que queda de él. Una pena.

Volvemos por la pista forestal, sin dejar de pensar en lo que pudo ser esta estación cuando fue inaugurada. sin duda situada situada en un enclave privilegiado por la importante explotación maderera de la época, pero que actualmente sólo transmite nostalgia de lo que fue.

Nuestro siguiente punto de visita es el apeadero de Cabrejas del Pinar, también alejado del núcleo poblacional, aproximadamente 1,5 kilómetros por una pista que sale del pueblo y que no lleva directamente a la estación. Hay que dejar el coche en la pista y meterse campo a través para poder llegar al apeadero.

Es una construcción de dos edificios, aseos y apeadero para visitantes y oficina, ambos en estado de ruina casi total: techos hundidos en la mayor parte, difícil acceso... abandono total.

Continuamos por la carretera dirección Soria hasta llegar a Abejar. A 700 metros del casco urbano encontramos la estación, a la que puede directamente con el coche, lo que mejora mucho el acceso comparado con la anterior.

Aquí nos encontramos diferentes edificios con diferentes grados de conservación. Mientras que el apeadero y los baños se encuentran en total estado de ruina, el edificio principal y el de maquinaria se encuentran medianamente conservados.

La parte inferior del edificio principal se encuentra con todas sus entradas selladas y tapiadas, pero encontramos una puerta en un lateral que nos da acceso directo a la primera planta, donde se hallaba la vivienda del jefe de estación. Su estado de conservación parece no demasiado malo, pero parte del suelo se encuentra levantado y parece que se puede venir abajo en cualquier momento, por lo que decidimos entrar con mucho cuidado. (Aprovechamos para recordar que si entráis en cualquier edificio abandonado lo hacéis bajo vuestra responsabilidad, debiendo dejar todo cómo lo encontrásteis).

 

Accedemos hasta 3 estancias que parece ser que estaban destinadas para habitaciones, su estado de conservación es igual al resto del edificio, quedando como enseres únicamente unas camas destartaladas.