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Iglesia de San Juan de Rabanera.

Iglesia de Santo Domingo.

Concatedral de San Pedro.

Iglesia de San Nicolás.

Iglesia de San Polo.

Monasterio de San Juan de Duero.

Iglesia de Santa María la Mayor.

Iglesia de San Agustín el Viejo.

Iglesia de San Ginés.

Iglesia de San Miguel de Cabrejas.

Ermita de San Saturio.

Iglesia de Nuestra Señora del Espino.

Ermita de Nuestra Señora del Mirón.

Convento de Nuestra Señora del Carmen.

Convento de Nuestra Señora de la Merced.

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad.

Convento de San Francisco.

Convento de Santo Domingo.

Iglesia de El Salvador.

Ermita de Santa Bárbara.

Convento de San Agustín "El Nuevo".

Convento de la Purísima Concepción.

 

 

Iglesia de San Juan de Rabanera.

Historia

La iglesia de San Juan de Rabanera es una de las 35 parroquias que aparecen en el censo de Alfonso X el Sabio realizado en el año 1270. Llegó a asimilar las antiguas parroquias de San Esteban y San Sebastián y actualmente pertenece a la iglesia de Nuestra Señora del Espino.

La iglesia románica original tiene planta de cruz latina, nave de tres tramos, ábside semicircular precedido de un presbiterio rectangular y transepto marcado en planta. En el siglo XV se añadieron junto al crucero, dos capillas cuadrangulares.

Durante el periodo barroco sufrió importantes transformaciones que la dejaron casi irreconocible. Se encaló completamente, la bóveda de madera de la nave se sustituyó por otra de lunetos, se agregó la Capilla de Juan de Palafox o de la Escuela de Cristo abierta en el hastial norte del crucero y se remató la torre realizada en el siglo XVI con un chapitel barroco.

Afortunadamente, las restauraciones realizadas en 1908 y 1958 consiguieron devolver al edificio, en gran parte, su pureza románica aunque esto supuso la pérdida de elementos con no poco valor artístico. En 1908 a iniciativa de Teodoro Ramírez Rojas, miembro de la Comisión Provincial de Monumentos de Soria y académico de la Historia y de la Real Academia de San Fernando, permitió desencalar el interior, descubriendo la decoración románica y se añadió la portada de San Nicolás en el hastial occidental. En 1958 por iniciativa del consistorio soriano y pese a la postura contraria del conde de Saltillo y su dictamen desfavorable para la Real Academia de la Historia, se eliminaron las sacristías y la Capilla de Palafox.

Descripción

Esta iglesia románica de finales del siglo XII exhibe planta de cruz latina de una sola nave y transepto de igual altura que aquélla. Parcialmente restaurada, y lamentablemente desvirtuada por diversos añadidos de capillas y sacristías que trascienden a sus fachadas, lo único original que se ve desde el exterior es el magnífico ábisde, el hastial sur del transepto y una puerta cegada que se abría también en el muro sur. La cubrición del templo se efectúa por bóvedas: gallonada la del ábside, de cañón apuntado la del presbiterio, también de medio cañón apuntado la de los brazos del transepto. El crucero se cubre con cúpula sobre trompas.

Planta

La iglesia, raro ejemplo dentro de la arquitectura románica soriana, tiene planta de cruz latina; amplio presbiterio; ábside en hemiciclo y dos absidiolos no ostensibles al exterior embebidos en el muro oriental de ambos brazos del transepto; transepto de anchura similar a la de la nave para originar un crucero sensiblemente cuadrado aunque algo distorsionado por las deformaciones geométricas de la planta; nave única de tres tramos; dos capillas añadidas en el siglo XV uno y otro lado de la nave central, adosadas al muro occidental del transepto; un husillo que aloja la escalera de acceso a la torre levantada sobre el crucero en el siglo XVI .

Esta planta adolece de una tortuosa geometría pues no posee un eje recto en la dirección canónica del imafronte a la cabecera, ni respeta la debida ortogonalidad del transepto con respecto a la nave. Sorprende tan desmañada ejecución en un emplazamiento en el que aparentemente no existe ningún condicionante para un correcto replanteo.

Ábside

El ábside forma un hemiciclo de originalísimo aspecto externo. Lleva adosadas tres pilastras, a modo de contrafuertes, que son lisas de sección rectangular en el tramo inferior hasta la imposta baquetonada que corre por debajo de las ventanas, y estriadas de igual sección en el tramo superior hasta la cornisa. Contrariamente a lo habitual, en posición central no se sitúa una ventana, sino una de las pilastras que se comporta como eje de simetría respecto al cual se distribuyen las otras dos pilastras y las dos ventanas, éstas de medio punto con arquivolta exterior de baquetones e interior de lóbulos y estrías. Cuatro pseudoventanas ciegas, dos a cada lado, graciosamente decoradas completan la arquería de este singular ábside.

Portada

La iglesia cuenta con una soberbia portada, pero no es propia sino cedida. En efecto, ante el estado de ruina irreversible en que se encontraba la iglesia de San Nicolás de la misma ciudad de Soria , se decidió en 1908 trasladar su portada a la iglesia de San Juan de Rabanera donde hoy luce. Consta de cuatro arquivoltas lisas, excepto la interior, que apoyan sobre capiteles decorados con escenas pertenecientes al Nuevo Testamento (los cuatro de la izquierda) y relativos a la vida de San Nicolás (los de la derecha). El tímpano, de muy meritoria labor, representa un grupo de siete figuras de las que la central es la del santo mitrado en posición sedente. Esta portada puede ser de principios del siglo XIII.

Interior

El interior responde la descripción que se ha hecho de la planta: una sola nave con transepto. Además del ábside central, y aunque no se perciban al exterior salvo por sendas ventanas de aspillera, existe en los muros orientales de cada uno de los brazos del transepto un absidiolo embutido en ellos. Todos los espacios se cubren con bóvedas cuya tipología varía en función de cada uno de aquellos. Se desconoce cómo sería la bóveda primitiva de la nave hoy desaparecida y sustituida por otra de lunetos en el siglo XVIII .

Capilla de Juan de Palafox o de la Escuela de Cristo

En la Iglesia de San Juan de Rabanera, Juan de Palafox y Mendoza, fundó la llamada “Escuela de Cristo”, conservándose el Libro Fundacional firmado por él mismo y las actas siguientes de las reuniones y hechos surgidos en esta fundación, en las que participaba el Venerable, o le eran presentadas las Actas para que las firmara. Para ello doto esta capilla, abierta en el hastial norte del transepto románico.

Mediante un arco de medio punto, se accedía a este espacio, de planta cuadrada, marcada con cuatro arcos torales que sostenían una cúpula semiesférica con cimborrio. Tenía, para el servicio de la capilla, sacristía propia. En el altar mayor se colocó el Santísimo Cristo crucificado realizado por Manuel Pereira en 1655. Esta obra fue donada y enviada desde Madrid por don Juan García del Pozo. El Cristo es de una elegante arrogancia, lleno de tensión barroca, presenta el típico adelgazamiento de los cristos de Pereira. Eleva su mirada hacia lo alto y está clavado en cruz de maderos torsos, con rótulo escrito en tres lenguas.

La capilla desapareció durante las obras de restauración realizadas en 1958 en las que se eliminaron las construcciones añadidas como las sacristías y esta capilla, para recuperar su pureza románica. Era el único monumento que conservaba la Ciudad de Soria, del santo Obispo de Osma.

 

Iglesia de Santo Domingo.

La iglesia de Santo Tomé de la ciudad de Soria (Castilla y León, España) es un templo católico que data del siglo XII, aunque con refomas de épocas posteriores. Cambió su advocación por la de Santo Domingo cuando se suprimió la parroquia a finales del siglo XIX convirtiendose entonces en iglesia conventual.

Fue declarada Monumento Histórico Artístico por Decreto de 3 de junio de 1931 .

Historia

Daba nombre a una de las 16 cuadrillas que había en la ciudad, pero se unió con las cuadrillas de San Clemente y San Martín por el bajo número de vecinos que las habitaban.

Esta iglesia se construyó en el siglo XII , aunque luego sufrió reformas de épocas posteriores. También conviene recordar que Alfonso VIII heredó el trono de Castilla en 1158 con tan sólo tres años de edad. Dos poderosas familias se disputaron su interesada tutela: los Lara y los Castro, mientras que la regencia quedó en manos de su tío Fernando II de León . En tales circunstancias la ciudad de Soria acogió y ocultó al rey niño, salvaguardándolo de acechantes peligros. No es de extrañar que mostrase su agradecimiento a la ciudad celebrando en ella, en 1170 , sus nupcias con Leonor de Inglaterra y erigiendo la nueva iglesia de tres naves en sustitución de la modesta anterior. Su esposa Leonor era hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania , de quien obtuvo el ducado de Aquitania que aportó como dote a su matrimonio (si bien Alfonso VIII nunca pudo anexionarlo a la corona). Esto explica que la fachada de Nuestra Señora de Poitiers sirviera posiblemente de modelo para la de Santo Domingo y que fuesen maestros poitevinos los que interviniesen en su realización. Lo cierto es que este frente, cuya portada se encuentra magníficamente conservada por haber dispuesto hasta hace poco de un tejaroz, representa uno de los mayores logros del románico español. Para Gaya Nuño “...su distribución decorativa es la más rica, la más homogénea y armoniosa de la Península , y no reconoce como más bella ni a la de Ripoll”.

Descripción

Esta iglesia comprende tres partes bien diferenciadas que se corresponden con otras tantas épocas y hechuras. El crucero y la cabecera son de finales del siglo XVI de estilo renacimiento tardío. El tramo que sigue al crucero hacia los pies de las naves es un residuo del primitivo templo románico de Santo Tomé , levantado en la primera mitad del siglo XII . A esa misma construcción pertenece la torre adosada al lado norte de dicho tramo. Por fin, los tres tramos finales y la fachada occidental, todo ello románico también, son obra del rey Alfonso VIII de Castilla , por tanto de fines del siglo XII .

En el siglo XVI se le adosó el convento que le da nombre.

Torre

Se adosa al norte de la iglesia, integrada en el tramo de la misma que perdura del primitivo templo de principios del siglo XII.

La planta es cuadrada de idénticas dimensiones en toda su altura. Sin contrafuertes. Tiene tres niveles, el inferior muy superior en altura que los otros dos. La fábrica es de sillería bien labrada y asentada.

Fachada

La fachada se estructura horizontalmente en dos órdenes de arcos ciegos superpuestos que enmarcan la portada y un rosetón central por encima de ésta. Ambos pisos presentan un doble conjunto de arcos geminados a cada lado, siendo los inferiores de mayor altura y esbeltez. El rosetón está dividido en ocho porciones por otras tantas columnillas encapiteladas sobre las que voltean arcos decorados. Cuatro círculos concéntricos dan lugar a un marcado abocinamiento y muestran en sus dovelas figurillas y escenas de gran valor compositivo.

Bajo el rosetón, dos figuras sedentes, situadas una a cada lado de la portada, representan a los monarcas fundadores del templo, si bien el desgaste que ha sufrido la piedra hace irreconocible la efigie de Leonor.

Portada

Pero sin duda alguna, es la singular portada el elemento más valioso de todo el conjunto. Cuatro arquivoltas de dovelas ricamente labradas coronan un frontón en el que destaca en posición central el pantocrátor en su oval mandorla y los cuatro evangelistas, además de José y María, completando la escena. Lo excepcional de este pantocrátor es que es uno de los cinco únicos ejemplos en el mundo (todos en España) de la iconografía llamada trinidad paternitas. El Padre tiene a Cristo sentado sobre él, en vez de la Virgen. Los arcos descargan sobre artísticos capiteles soportados por columnas adosadas que, a su vez, descansan en un banco corrido. En los capiteles se representan escenas del Antiguo Testamento , desde la génesis de la Tierra y los astros que pueblan el universo, hasta la creación de Adán de una figurilla de barro y la de Eva de una costilla de éste.

En la arquivolta interior se representan los veinticuatro ancianos del Apocalipsis (dos por dovela), todos ellos tañendo diversos instrumentos musicales en actitudes de beatífica serenidad. La segunda arquivolta escenifica la matanza de los santos inocentes, cuyo responsable, Herodes , es aconsejado al oído por un demonio con alas. La tercera arquivolta exhibe una sucesión de acontecimientos evangélicos, como la Asunción, la Visitación, la Anunciación, el nacimiento de Jesús y la adoración de los Magos, etc. Por fin, la última arquivolta contiene episodios de la Pasión y de la Resurrección.

 

Concatedral de San Pedro.

La colegiata de San Pedro , auténtica joya de la arquitectura románica castellana con la que cuenta la ciudad de Soria (España), acumula también el título de concatedral desde 1959 , fecha a partir de la cual comparte la sede catedralicia con El Burgo de Osma .

Historia

La antigua parroquia

La primitiva iglesia pudo tener su origen en los años en que Alfonso I el Batallador , ocupado en los asuntos castellanos por su matrimonio con Urraca de Castilla , emprendió la repoblación de Soria (1109 - 1114). No ha quedado constancia arqueológica de la antigua iglesia pero si documental, calificada por la historiografía como: "reducida, simple y rústica parroquia de pobre fábrica".

Destaca una ventana en el claustro trasladada posiblemente desde esta antigua iglesia. Tiene un aspecto y disposición que recuerda los huecos dobles y triples asturianos. Tres arquillos de medio punto con arquivoltas sogeadas seguidas de otras de puntas de diamante apean sobre dos columnas centrales y sobre las jambas del hueco. Los capiteles de las dos columnas representan rudas hojas acabadas en gruesos caulículos como bolas. Además debajo hay un arco de ventana muy mutilado, que según Gaya Nuño pudo ser de herradura, y hundida en el suelo lo que parece una portada de medio punto con los apoyos enterrados. Los textos de Marrón sitúan la datación de esta primera iglesia a más de 800 años de su reconstrucción en 1573, es decir, hacia 770, por lo que debería ser mozárabe.

En 1152 el obispo de Osma Don Juan donó la iglesia a los canónigos de la regla de San Agustín . Constituidos los canónigos en comunidad monástica, decidieron derribar el templo antiguo y erigir uno nuevo. Para ello contaron con el favor de los monarcas castellanos, que se fue plasmando en numerosos donativos y privilegios.

Iglesia Monacal del siglo XII

Se construyó, todo nuevo y magníficamente amplio, una iglesia grandiosa dotada además de un gran claustro y de las dependencias propias de un centro monacal al Norte en el mejor estilo románico imperante en la segunda mitad del siglo XII. Sin duda de tres naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales. Puede pensarse en una planta muy próxima a las de las desaparecidas iglesias monásticas de Sahagún y Silos , basilical con crucero y cimborrio y cabecera tripartita.

Tuvo un transepto tanto como el de la colegial actual, de 35 metros, siendo la iglesia mayor de Soria e incluso de la región pues el muro de los pies se encontraba más al oeste que el actual como muestran los restos conservados. En 1467 se lleva la apertura del hastial Norte del transepto , tal y como se conserva hoy, mediante un gran arco apuntado.

La iglesia se hundió o desmoronó hacia 1543. Una breve reseña dice: "dicen que a instancia de una dignidad y un canónigo por hacer un altar a Nuestra Señora en un colateral junto a un pilar aunque el cantero dijo que no se atrevía, se quitó el pilar y se callo la iglesia toda".

Colegiata del siglo XVI

Inmediatamente se iniciaron las obras de reedificación de las que se encargó el maestro Juan Martínez Mutio y San Juan de Obieto. Se siguió el modelo de la colegiata de Berlanga de Duero y se terminó sobre 1575 acabándola los hermanos Pérez de Villavid. A finales de siglo, con la construcción del campanario quedó culminada la nueva colegiata.

La iglesia renacentista se construyó con anchura igual a la longitud del crucero de la primitiva, por lo que los cerramientos laterales hubieron de desplazarse 7 metros hacia el exterior. Esta operación no presentó ninguna dificultad en el lado sur libre de impedimentos, no así en el norte al que estaba adosado el claustro. Sin ningún miramiento ni aprecio por el valor de este claustro, del que Gaya Nuño ha dicho que es el más bello de España, por la elegancia de las proporciones, la esbeltez de las arquerías y lo nuevo de la decoración , derribaron el ala meridional del mismo, y aún hay que congratularse de que no sucumbiera en su totalidad por cualquier fútil motivo.

Exterior de la concatedral

Bóvedas

La iglesia es de planta de salón de cinco naves con bóvedas de crucería estrelladas de combados, soportadas por columnas dóricas de sección circular, con cabecera poligonal. Tanto la nave central como las laterales constan de cinco tramos separados por arcos fajones levemente apuntados. En las naves laterales entre los contrafuertes hay numerosas capillas. El templo se terminó bajo el mecenazgo del Obispo Acosta, cuyo escudo fue esculpido en una columna en 1573. La nave mayor tiene la misma altura que las colaterales, lo que conforma un tipo de edificio conocido como "iglesia salón", muy frecuente en la primera mitad del siglo XVI en Castilla.


Portadas

Portada Sur

El aparejo románico con tres ventanales de medio punto y un óculo pertenecientes al hastial meridional del primitivo crucero encuadra la magnífica portada plateresca realizada hacia 1520. Esta enmarcada por dos pilastras de orden corintio recubiertas por una rica decoración a candelieri, es decir, con elementos ornamentales que imitan candelabros. Se abre en arco de medio punto con arquivoltas y un alto friso adornados con ricas labores de grutescos que cubren toda la portada excepto las albanegas. Está presidida por la imagen de San Pedro con las llaves de la iglesia situada en una hornacina de concha achaparrada. Curiosamente la hornacina se enmarca repitiendo el modelo de la fachada con pilastras y friso. A ambos lados rematan el conjunto dos jarrones en relieve flanqueados por dos pequeños ángeles.

Portada Oeste

Se supone que esta es la entrada principal de la Concatedral y así lo fue durante la época medieval en la que la Plaza Mayor estaba situada en la Plaza de San Pedro frente de la entrada principal de la primitiva colegiata románica. Entonces era el centro del casco urbano de la población con casas y palacios hoy desaparecidos. Posteriormente la Plaza Mayor se trasladó a la plaza de las Cinco Villas y ya, en el siglo XVI , a su emplazamiento actual.

Más sencilla y elevada que la portada sur, se abre en arco de medio punto entre dos pilastras acanaladas que sostienen un estrecho entablamiento y se sitúan sobre dos altos plintos. Se puede datar hacia la mitad del siglo XVI en el que se impone el purismo, caracterizado por una mayor austeridad decorativa. Comparándola con la portada sur se puede comprobar que hay un cierto cansancio de la exuberancia decorativa y se impone un estilo de aspecto más sereno.

Portada del Claustro

Al claustro, declarado Monumento Nacional en 1929, se accede desde una portada alzada en el ángulo suroccidental junto a la torre. Es una portada de arco de medio punto y data de comienzos del siglo XVII . Tiene arquivolta casetonada sobre jambas cajeadas y está flanqueada por dos columnas acanaladas que soportan un entablamiento y se apoyan sobre altos plintos cajeados. Se completa con medallones en las enjutas, un motivo heráldico y una hornacina superior sin escultura alguna.

También se puede acceder al claustro desde el interior de la iglesia por otra portada, situada en el ángulo suroriental, muy simple abierta en arco rebajado sin ninguna decoración.

Torre Campanario

La torre es de sillería, y de planta sensiblemente cuadrada de tres cuerpos rematada en balaustrada con flameros. Fue levantada por Juan Ocampo. Se articula en torno a un pilar central, sobre la que reposan alternativamente las losas que conforman los escalones de acceso. Tiene dos vanos por lado, ocupados por sendas campanas, excepto en el lado norte, donde se ubica la campana mayor. Para su construcción se reutilizaron sillares de la desmantelación de la antigua iglesia de San Miguel de Montenegro.

Otro Bien de apreciable valor son las campanas ya que nos encontramos ante uno de los conjuntos de campanas más espectaculares e importantes de las Catedrales de España. De las siete campanas existentes, cinco son anteriores a 1701 y por tanto merecedoras de ser consideradas, individualmente, como Bienes Muebles de Interés Cultural, valor que se añade a la antigüedad de las campanas y a la belleza de sus melenas de madera. El campanillo, anepígrafo, esto es sin ninguna otra decoración que no sea una serie de siete finos cordones dobles, puede ser de mitad del siglo XIV (hacia 1350), por su forma y esos cordones.

Las otras cuatro campanas, tres esquilones y una romana, son del XVII, y dos de ellas están lamentablemente rajadas, exigiendo una necesaria restauración. Son respectivamente de 1601, 1657, 1666 y 1700. Las dos nuevas son de 1984 y 2000 carecen de decoraciones y de inscripciones que las llenen de significado. Una de las refundidas era de 1823 y merecía ser restaurada, nada podemos decir de la otra refundida, cuya antigüedad, visto e conjunto debería ser notable.

Restos conservados de la antigua colegiata de San Pedro

De lo que fue el conjunto monacal construido tras la conversión de San Pedro en colegiata, quedan algunos vestigios integrados en la actual iglesia. Se trata de la mayor parte del brazo Sur de lo que seria el transepto , y de los muros laterales del brazo Norte donde se abre la sala capitular. Son visibles desde el interior en dicho transepto, tres ventanas pertenecientes a la fábrica románica. Lo que aún permanece patente al exterior es el pequeño óculo que se abría en el primitivo frontón y hoy ha quedado en el centro del lienzo. La arquivolta de las tres ventanas va decorada en su bisel con motivos que son idénticos en las laterales a base de entrelazos y medallones, y cenefa diferente en la central. En sus jambas, columnillas con capiteles de ornamentación vegetal. Imposta inferior decorada. Otras dos ventanas, también cegadas, menos esbeltas que las anteriores se sitúan una a cada lado del lado Norte.

Fuera del templo, se conservan, además de las crujías Norte, Este y Oeste del claustro, el frente del muro oriental del mismo. En el se abren hasta tres portadas de acceso a diferentes dependencias, entre las que se encuentra la sala capitular con una esplendida portada que da al claustro se abre en arco de medio punto con chambrana y tres arquivoltas e intradós lobulado en los extremos de cada una de las ocho dovelas que forman la rosca; a los lados de la puerta de acceso se disponen dos arcos de medio punto con arquivoltas. Cobijan sendos óculos calados lobulados y dos arquillos de herradura germinados, de evocación mozárabe, apoyados en dobles columnas, con capiteles de centauros, dragones, grifos y motivos vegetales de evocación silense.

Desvinculados a la actual construcción, y alejados unos metros del cierre oriental de la iglesia, han sido exhumados restos, recientemente restaurados, de una potente estructura arquitectónica, perteneciente al conjunto.

Interior de la concatedral

Una de las grandes riquezas de esta concatedral es la existencia de magníficos retablos.

Capilla Mayor

La capilla mayor, poligonal y de pequeñas dimensiones, se cubre con bóveda estrellada sobre semicolumnas y fue financiada por los linajes de Morales, Barnuevo y Don Vela como atestiguan sus escudos de armas. En los paños laterales se abren dos arcos sepulcrales de medio punto que se decoran con motivos platerescos. En ellos, según Loperráez 1 se enterrararon los obispos de Osma , Francisco de Villafañe (†1635) y Jorge de Cárdenas y Valenzuela (†1705). Ambos arcos, acogen en la actualidad dos grandes lienzos procedentes de la ermita de San Saturio.

Todo el frente del ábside está cubierto por el retablo mayor, construido en tiempo del obispo Tello, cuyas armas se ven en la base del mismo. Es un retablo de estilo romanista de la escuela castellana en la que se aprecian influencias de Juan de Juni y Gaspar Becerra. Realizado en el siglo XVI , es obra de Francisco del Río según traza de Pedro Ruiz de Valpuesta.

El primer cuerpo es de orden jónico , conteniendo en el centro la imagen de San Pedro , sentado, flanqueado por San Pablo y San Agustín, relieves del martirio de San Pedro, la crucifixión con la cruz invertida a la izquierda y su liberación de la cárcel mamertina a la derecha. En los extremos, Santiago el Menor y San Sebastián.

El segundo cuerpo es de orden corintio en cuyo centro se halla la Asunción de la Vírgen, y a sus lados San Francisco y San Juan Bautista, entre los cuales se sitúa un relieve de la predicación de los apóstoles y sobre él un óvalo horizontal con San Jerónimo, y a la derecha las figuras de San Juan Evangelista y San Miguel, colocándose un relieve del Quo Vadis entre ellos y encima un óvalo con la representación de San Agustín. También se encuentran los cuadros del encuentro de San Pedro con el Salvador a las puertas de Roma y la predicación del mismo apóstol en Jerusalén.

El ático lo preside un magnífico calvario que está flanqueado por Santa Catalina y Santa Bárbara en los extremos y en relieves intermedios la Consagración de los Obispos y la Transfiguración. Remata el conjunto el escudo del obispo Tello Sandoval sostenido por dos ángeles.

Las obras de restauración acometidas en 2009 han devuelto al retablo todo su esplendor mediante su limpieza y recuperación de las pérdidas de policromía. Además dichas obras han propiciado un importante hallazgo y la unificación del entramado original de este conjunto. Durante la restauración se descubrió un dibujo de San Saturio, patrón de Soria, y San Prudencio, su discípulo, anteriormente tapados por polvo graso acumulado, situados bajo las imágenes de San Francisco y de San Miguel. Además, la restauración ha servido para la unificación del retablo ya que tras el Concilio Vaticano II, que cambió la forma de impartir los oficios religiosos, se decidió trasladar el sagrario desde su emplazamiento original.

Capilla absidial de San Nicolás

Otro retablo muy interesante es el que cubre el frente de la capilla absidial de la Epístola , plateresco de mediados del s.XVI, procedente de la iglesia de Santa Clara , desalojado, en 1834, para uso militar. La historia de este retablo es muy interesante ya que las religiosas hablan de dos retablos y únicamente hay uno. Al montarlo debió modificarse en parte. La existencia de dos figuras de San Juan, la imagen de la Asunción, que está situada en el segundo piso, y la de San Miguel en el tercero, y que fue el titular original del retablo; hacen pensar que esta posibilidad puede ser cierta. Faltan dos tallas (San Francisco y Santa Clara) que actualmente están en el retablo del Santísimo de la iglesia de Santo Tomé.

No está documentado quién fue el autor, pero la influencia de la Escuela de Valladolid y de Felipe Vigarny a través de su discípulo Picardo es perceptible en algunos de estos relieves. Es un retablo de gran riqueza, dorado y policromado, con 20 tallas exentas y 6 altorrelieves. Consta de banco, tres cuerpos, distribuidos en tres calles y cuatro entrecalles, y ático.

La iconografía de la calle central incluye a San Nicolás , en el centro de la parte inferior, procedente de la iglesia del mismo nombre arruinada en la calle Real; sobre éste La Asunción de La Virgen, en el segundo; el Arcángel San Miguel, titular original del retablo, en el tercero, y el Calvario, en el ático.

Los trabajos de restauración realizados sobre este retablo han desvelado sobre el muro dos escudos heráldicos que podrían estar relacionados con los Doce Linajes de Soria, aunque los expertos descartan que la pareja de blasones formen parte de la egregia docena. Tras un primer estudio de los dos blasones se ha descartado que estos pertenezcan, directamente, a los Doce Linajes pero no que les una cierta relación. Se trata de dos escudos policromados, bastante bien conservados, realizados en piedra. Cada uno de ellos está sostenido por dos cabezas de ángeles.

Capilla absidial de San Miguel

Esta capilla realizada bajo el patronazgo de los Salcedos se encuentra en la cabecera de la nave del Evangelio. Todo el frente del muro se encuentra ocupado por el magnífico retablo de San Miguel, dedicado a los arcángeles.

Se trata de un retablo barroco de gran tamaño realizado a mediados del siglo XVIII de estilo rococó granadino. Construido en madera de pino sin dorar, fue pintado de blanco azulado hacia el año 1861 pero en la restauración acometida en 2008 se retiró esta capa de pintura, devolviéndole su color original. Está formado por un cuerpo de tres calles separadas por estípites (columnas) muy recargados y ático.

En la calle central se encuentra la hornacina en la que está situada la imagen de San Miguel Arcángel y en las calles laterales las imágenes de los arcángeles San Gabriel y San Rafael. En el ático hay una imagen de la Virgen María que representa a la Inmaculada. A ambos lados aparecen los bustos tallados de Santa María Magdalena y Santa Bárbara.

Capilla de San Saturio

En el muro norte nos encontramos la comunicación entre el claustro y la antigua Sala Capitular, hoy capilla de San Saturio . La mayor parte del muro testero desapareció en el siglo XV al abrirse en él un gran arco apuntado de acceso a esta capilla, originariamente sala capitular de la canónica agustiniana, circunstancia por la cual le hizo perder casi totalmente su identidad románica. Esta última se convirtió en capilla bajo advocación del Santo Cristo , fundada por Rodrigo de Morales.

Tiene bóveda gótica y retablo barroco del siglo XVII de grandes dimensiones realizado para la veneración de Nuestra Señora de San Millán , nombre con el que se conoció después esta capilla. Asentado sobre sotobanco de piedra, se compone por predela , un cuerpo con tres calles y ático. Las calles se articulan por cuatro columnas corintias. En la central aparece un gran nicho de forma ovalada en el que estuvo colocada la Virgen de San Millán y ahora está ocupado por una imagen de la Inmaculada. La imagen de San Saturio cobijada por una caja lobulada vino a reemplazar a la del Santo Cristo que había antes, propiedad del caballero Rodrigo de Morales.

En el retablo aparecen representados episodios de la vida de la Virgen (la Presentación, los Desposorios...) y otras escenas de la vida de San Saturio que sustituyeron en el siglo XVIII a alguno de los lienzos dedicados a María. La capilla pasó a denominarse como Capilla de San Saturio cuando se decidió trasladar la imagen titular a otra ubicación. Nuestra Señora de San Millan fue una imagen muy venerada en esta iglesia ya que tres de las siete campanas del campanario están dedicadas a esta Virgen. La talla, que se creía milagrosa, se trajo a esta iglesia desde la desaparecida de San Millán.

Capilla de la Santísima Trinidad

En el muro testero de esta capilla se encuentra el retablo de la Santísima Trinidad asentado sobre un banco de piedra y fronton de madera que imita las labores de un cordobán. Se trata de un retablo barroco de madera dorada conformado por un marco de grandes dimensiones que encuadra una pintura. Se realizó hacia 1743 y en 1790 al enlosar la capilla en la que se encontraba se cambió de lugar, se doró y se le añadieron los costados.

Se compone de un solo cuerpo con columnas adosadas rematadas con estípites . En el centro aparece un gran nicho abocinado que alberga un lienzo que representa en la parte inferior "La predicación de San Pedro" y en la superior la escena de la "Santísima Trinidad".

Capilla del Santo Entierro

Esta capilla situada a los pies del lado del evangelio junto a la escalera de subida a la torre se denominó en antiguo capilla de San Miguel pero en una de las reformas de la iglesia a mediados del siglo XX en las que se quitó el coro (la sillería se encuentra en la Iglesia de Santa María la Mayor decorada con el escudo de San Pedro) se trasladó el retablo situado en el trascoro a esta capilla pasando a su actual denominación.

Un retablo barroco flanqueado por cuatro columnas salomónicas sirve como marco a un precioso cuadro pintado al óleo en el que se representa la escena del Santo Sepulcro . Presenta el momento en que el cuerpo de Cristo es depositado en el sepulcro por José de Arimatea y Nicodemo en presencia de la Virgen, San Juan y la Magdalena. La pintura, copia de la obra original del célebre Ticiano, porque en él está su firma, es idéntica a otra conservada en la Iglesia de San Juan de Rabanera .

Capilla de Nuestra Señora del Azogue

En el ángulo Sudoeste de la iglesia se prolonga, a manera de colateral, la última hornacina para formar la capilla de Nuestra Señora del Azogue , la cual si bien aumenta la capacidad interior del templo, le hace perder al exterior toda su belleza. Esta capilla se cubre con bóveda de crucería al igual que el resto del templo y en uno de los arcos se puede leer la siguiente inscripción:

“En el año de 1577 se acabó de reedificar esta iglesia en el día de San Pedro de la Cátedra. Habiendo más de ochocientos años que era Iglesia”

La iglesia, hoy desaparecida, de Nuestra Señora del Azogue se localizaba en la parte de atrás de San Pedro. En 1557 fue anexionada a San Pedro y a ella se había unido primero la iglesia de San Millán. El mercado extendido por Castilla y León, donde diariamente se realizan los intercambios o la adquisición de artículos de primera necesidad, es el que en los documentos de denomina açog o açogue, término mudéjar del que se deriva el castellano azogue, cuyo diminutivo es azoguejo que significa plaza.

La capilla se separa del resto del templo por medio de una rejería traída de Aldealafuente a finales del siglo XVIII . Todo el frente está cubierto por un retablo barroco de gran tamaño de madera de pino sin dorar. Consta de tres calles y ático presentando dos puertas de entrada a la sacristía y el camarín puesto que se trata del retablo mayor, atribuido a Domingo Romero, del antiguo Convento de Nuestra Señora de la Merced trasladado en 1810 cuando los mercedarios abandonaron su convento.

En la calle central se ubica un gran nicho que alberga una talla de San Pedro bajo un pequeño y sencillo baldaquino dorado. Esta sería la hornacina en la que estaría situdada la imagen de la Virgen (devuelta a los mercedarios cuando regresaron en 1814 y en paradero desconocido) y a la que se podía acceder a través del camarín. En las calles laterales aparecen las imágenes de Santa Águeda y San Jerónimo y en el ático una imagen de algún santo. Sobre la cornisa se sitúan estatutuas de reducido tamaño de San Blas, Santa Catalina y Santa Lucía. Frente al retablo se encuentra la pila bautismal, por lo que la capilla hace las funciones de baptisterio.

Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe

Esta capilla inicialmente advocada de San Jerónimo fue fundada por los Sotomayor. Se cubre con bóveda estrellada de ocho claves y se finalizó en 1591, año en el que se contrató al maestro Juan del Campo. En ella se puede observar el escudo de su fundador, don Jerónimo de Sotomayor, del linaje de Calatañazor.

En la actualidad su frente se encuentra ocupado por el retablo de Nuestra Señora de Guadalupe realizado en el primer tercio del siglo XVIII . Está conformado por un único cuerpo, predela, cuatro columnas estípites y se remata por un arco de medio punto. Realizado en madera dorada sobre fondo blanco, está profusamente decorado con festones, cabezas de ángeles y motivos florales, enmarcando una pintura de la Virgen de Guadalupe cubierta con manto azul estrellado y aureola. Sobre el sagrario se encuentra el busto relicario de San Saturio. Este retablo pudo pertenecer a alguna de las desaparecidas parroquias de la ciudad o se costeó por algún soriano que emigró a México .

En uno de los laterales de la capilla se puede contemplar aún el antiguo retablo de San Jerónimo, uno de los más antiguos de la concatedral. Este pequeño retablo de estilo romanista, se realizó en el siglo XVI .

Capilla de Santa Catalina

Asimismo, cabe mencionar el retablo barroco , obra de Domingo Romero, dedicado a Santa Catalina que se encuentra en la capilla situada a la izquierda de la entrada sur. En esta capilla se encuentra la imagen del Santo Sepulcro realizado en 1891 en Zaragoza. Es sacado en procesión por la Cofradía del Santo Entierro de Cristo .

Otros retablos y piezas de valor

En la escalinata de acceso al claustro se encuentra un magnífico tríptico flamenco, fechado en 1559, procedente de San Nicolás , y una tabla castellana del s. XVI que representa la Presentación del Niño Jesús. También destaca un Cristo Románico.

En la Concatedral se custodia un Lignum Crucis muy particular por su magnitud y adorno proveniente de la parroquia de la Santa Cruz, agregada a la colegial en el año de 1779, no habiendo noticia alguna de quién lo dio en los papeles de la Iglesia. Se sabe que la reliquia de la Santa Cruz regreso a Soria en 1522, cuando el Papa Adriano VI la requirió para venerarla devolviéndola al año siguiente. Esta es la mención más antigua de esta reliquia. En el año 1968 se realizó un paso para la Semana Santa que porta dicha reliquia y es sacado en procesión el Viernes Santo por la Cofradía del Santo Entierro de Cristo .

El claustro

Su construcción se inició por el ala Oeste a mediados del siglo XII , continuándose por los lados Norte y Este. De la fecha de una inscripción funeraria que se encuentra en el muro oriental cabe deducir que el claustro estaba concluido en 1205, es decir, en los primeros años del siglo XIII .

Sobre un podio corrido se asienta una sucesión de basas de garras sobre las que descansan parejas de esbeltos fustes rematados por capiteles dobles que soportan a su vez los arcos de medio punto. Cada ala del claustro está dividida en varios tramos por elementos prismáticos a cuyas caras interior y exterior se adosan columnillas en dos órdenes superpuestos de gran originalidad. Hay una gran variedad de capiteles que ostentan diversos motivos decorativos, desde vegetales, palmetas y roleos, hasta sirenas, grifos, guerreros, además de escenas historiadas.

Crujía Este

Después de la mutilación, han quedado 24 metros de longitud distribuidos en tres tramos: dos de cuatro arcos y otro de cinco. Se separan por medio de pilares de sección rectangular. Los tramos de cuatro arcos, los adyacentes al ala Norte son de la misma tipología que los de ésta y pudieran pertenecer a la misma época y artífice; no obstante, los arcos del tramo mayor, el más próximo a la iglesia, difieren de los demás por disponer de una columnillas encaramadas sobre sus ábacos y que, quebrando las chambranas por su punto de unión, se remontan hasta el alero rematadas por un pequeño capitel que sustituye al correspondiente modillón. La decoración de los capiteles es de palmetas, hojas de acanto, piñas, hojas de laurel, grifos, aves exóticas y dos con figuras humanas. Uno de los capiteles historiados representa al Rey Salomón, tocado con corona real, con un libro abierto que sujeta su mano izquierda y señalándolo con la derecha a la Reina de Saba con corona real. El otro capitel tiene una figura de un monje que recibe las ofrendas de los fieles. La mayor parte de los canecillos son sencillos, aparecen motivos vegetales, rollos dragones, liebres, cabezas humanas y ángeles.

Crujía Norte

Es la única crujía que se conserva completa. Tiene 30 metros de longitud divididos en tres tramos de cinco arcos cada uno separados por pilastras prismáticas. No son estas iguales, sino que la más occidental de ellas posee adosadas a sus caras exterior e interior un doble orden de columnillas en número de tres en la parte inferior y de cuatro en la superior. En la otra pilastra se reduce este número a dos en el orden inferior, como sudece en los demás lados. Los capiteles ofrecen formas vegetales, leones, centauros, mujeres desnudas, San Pedro y San Pablo, San Jorge, San José, la Anunciación, los Reyes Magos y otros motivos. Hay relieves relativos a la lujuria, la cacería de un ciervo y de la psicostasis (o peso de las almas). En este muro norte se abre la puerta de entrada del antiguo refectorio , con arco de medio punto cobijando arcos germinados con capiteles de diversa decoración y una pequeña hornacina con un arquito de cierre.

Crujía Oeste

Este lado, también cercenado como el Este, se compone hoy de tres tramos: dos de ellos de cinco arcos y el restante de arco y medio. Mide 23 metros aproximadamente y puede ser anterior en algunos años a las otras dos alas que parecen coetáneas entre sí. Los capiteles de las arquerías y de los pilares están decorados con hojas de acanto estriadas, palmetas, roleos y otros motivos vegetales, sirenas, grifos y escenas figuradas como la Anunciación y la Adoración de los Magos. También se pueden apreciar numerosas marcas de cantero.

Restos pictóricos

A lo largo del claustro aparecen ciertos rastros pictóricos. Hacia 1920 Mélida apreciaba “verdaderos retablos” pintados a lo largo de toda la crujía septentrional que representaban un Cristo mayestático, la Anunciación y dos ángeles elevando un alma junto a ciertos escudos heráldicos; en la oriental la existencia de una Adoración de los Magos. Para el autor, las pinturas murales databan del siglo XIV. En la actualidad sólo se conservan ciertos vestigios entre las dos portadas de la galería oriental, con cenefas vegetales, una especie de peltas (escudo ligero usado por los antiguos soldados griegos), simulación de veteados en madera y una deteriorada escena figurada con dos donantes y un santo frente a un ángel y la Virgen con el Niño. Por encima aparecen dos escudos con parejas de llaves, dos con soles radiantes y otro más decorado con las armas de Castilla y León. Su aspecto permite sugerir una datación avanzada dentro ya del siglo XV.

Museo Diocesano-Catedralício

Situado en el antiguo refectorio del monasterio de los agustinos se sitúa el Museo Diocesano de la Concatedral de San Pedro. Se abre hacia su mitad por portada de arco geminado con parteluz central, descargado por arco de medio punto en cuyo tímpano se abre una pequeña hornacina que hasta no hace mucho tiempo cobijaba una talla medieval de la Virgen. Otra puerta más oriental, se abre con arcos de medio punto de sencillas arquivoltas baquetonadas, de las que la intermedia carga sobre columnas y las extremas sobre jambas. Llama la atención y es motivo de curiosidad la ventana triple, anteriormente descrita, que se encuentra situada en el lienzo exterior del refectorio .

En su interior encontramos numerosos y valiosos fondos: tapices, capiteles, cantorales del Burgo de Osma , imágenes flamencas y renacentistas, un tríptico flamenco de la catedral... Se custodian también un Cristo tardorománico en madera policromada del siglo XIII ligeramente ladeado que posee perizonium con nudo central que llega hasta las rodillas y dos gruesos mechones de cabello a ambos lados, y dos Vírgenes góticas sedentes con el Niño de inicios del siglo XIV procedentes de la parroquia del Espino. Desde el exterior del claustro se trasladaron hasta el museo dos pilas bautismales románicas. Una presenta perfil cilíndrico y se decora con dos registros de arquitos de medio punto, el inferior con jambaje avanzado. La otra procede de la desaparecida parroquia de San Prudencio; tiene perfil troncocónico invertido con registro suprior romboidal e inferior de entrecruzados arcos de medio punto. Así mismo destacan unas piezas de alfarje policromadas, del siglo XIII, más conocidas como "Las tablas de Almarail" de la localidad del mismo nombre.

Conserva el archivo de la insigne Concatedral de Soria un manuscrito en el que se copian hasta un total de ochenta y cuatro documentos numerados que abarcan desde 1148 a 1715. Posteriormente se le añadieron otros, que cronológicamente llegan hasta 1832. El grueso del manuscrito, del último tercio del siglo XVIII y de grafía uniforme, carece de firma por que es imposible saber quién fue el encargado de la transcripción paleográfica de los mismos. Los documentos pertenecen a reyes, eclesiásticos, municipios y particulares.

Últimas intervenciones y restauraciones

Con motivo de la celebración de la exposición Las Edades del Hombre en la concatedral de San Pedro, en el año 2009, se han llevado a cabo una serie de obras y restauraciones en la concatedral y su entorno.

Recientemente se han terminado las obras de saneamiento del claustro. Se han reparado la cubierta de la parte correspondiente a las galerías del claustro. Se ha colocado un remate (alero) para evitar las salpicaduras del agua de lluvia en las arquerías . Se ha saneado el perímetro del patio del claustro mediante un mecanismo de drenaje para bajar y desecar el nivel freático que hace que el podio de las pandas aparezca con humedad casi permanente. También se han restaurado y acondicionado las ruinas cercanas al claustro pertenecientes a la antigua colegiata .

En el año 2007 se restauró el retablo de San Nicolás proveniente de la iglesia del Convento de Santa Clara . La inversión fue aportada por la entidad financiera Caja Duero por valor de 44.000 euros. Se decidió junto con las partes implicadas que se mantendría la traza actual, y no la que tenía cuando éste estaba ubicado en el antiguo Convento de Santa Clara. La intervención fue integral: se limpió todo el conjunto y se consolidó la madera de las piezas que habían sufrido el ataque de la carcoma; se reforzaron los sistemas de anclaje, y se insertaron elementos metálicos. Había piezas desencajadas que se reubicaron y se repusieron las desaparecidas.

Desde el mes de noviembre de 2008 la Concatedral de San Pedro permaneció cerrada al público y todos los oficios religiosos se trasladaron a la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, para acometer la restauración integral con motivo de la exposición de las Edades del Hombre . Los trabajos se centraron en dos fases: la primera, e imprescindible para la siguiente es el acondicionamiento del templo con la limpieza de las bóvedas de crucería y la restauración del retablo Mayor (siglo XVI) y el retablo de San Miguel o de los Santos Arcángeles (siglo XVIII), así como la limpieza de las fachadas exteriores; la segunda se centra en las obras para adecuar el espacio expositivo de 'Paisaje interior'.

 

Iglesia de San Nicolás

De lo que fue durante varios siglos una de las iglesias románicas más emblemáticas de la ciudad de Soria (España) sólo quedan las ruinas que aún predican la grandiosidad del primitivo templo dedicado a San Nicolás .

Historia

La parroquia de San Nicolás aparece citada en el censo de 1270 encargado por Alfonso X el Sabio. Entre 1535 y 1663 se le anexionaron las antiguas parroquias de San Lorenzo y San Juan de Muriel . En su pórtico, se reunía el linaje de los Salvadores Honderos, mientras que la rama de los Salvadores Someros lo hacía en la capilla mayor.

La lamentable ruina de San Nicolás comenzó ya en el siglo XVIII; en 1739 un arco de cabecera que amenazaba ruina fue restaurado. En 1858 se demolieron las bóvedas que amenazaban con derrumbarse; en 1908 se desmontó la portada que fue trasplantada a la iglesia de San Juan de Rabanera de la misma capital de Soria; por fin, en 1933 se derribaron algunos de los muros en estado de precaria estabilidad.

Descripción

Por lo que aún se ve, y por lo que la imaginación y la deducción suplen, se trataría de una iglesia de una sola nave, corto transepto , amplio presbiterio y cabecera absidial semicircular. Al exterior, por el lado sur, se adosaba una recia torre de planta cuadrada. Bajo el ábside apareció en una de las limpiezas de escombro una cripta que se supone de utilidad funeraria a juzgar por la cantidad de restos humanos que en ella se encontraron.

Los arranques de las bóvedas que todavía se aprecian hacen saber que la nave estuvo cubierta por bóveda de medio cañón apuntado fortalecida por arcos fajones. El transepto también se cerraba mediante bóveda de medio cañón, así como el presbiterio, mientras que la bóveda del ábside, de la que se conservan los inicios de los nervios que la soportaban, debió ser gallonada.

Por el exterior, el ábside presenta seis pilastras adosadas de sección rectangular que suben hasta la línea de imposta baquetonada que corre por la base de las ventanas; la parte superior, hasta la cornisa, está formada por doble fuste semicircular y acanaladura intermedia. Lucen tres ventanas muy alargadas con arco de medio punto y chambrana de puntas de diamante.

Capilla de Santa Catalina

La capilla situada en el brazo norte del crucero, estaba dedicada a Santa Catalina . Fue derribada en 1577 . En 1933 durante las labores de desescombro de esta capilla se encontró un frontal románico esculpido, que representa la entrada de Jesús en Jerusalén. Santa Catalina dio nombre a uno de los doce barrios en los que estaba dividida la ciudad, la Cuadrilla de Santa Catalina.

 

Dispersión de su patrimonio

Lo peculiar de San Nicolás, es que algunas de sus estructuras se encuentran en otras iglesias de la capital.

Arte mueble

El altar mayor realizado por Gabriel Pinedo se encuentra actualmente situado en la iglesia de San Francisco, de donde pasó la imagen central al antiguo retablo mayor del Convento de Santa Clara que se encuentra en la concatedral. Igualmente un importantísimo tríptico flamenco procedente de esta iglesia esta depositado en el museo de arte sacro de San Pedro.

Elementos arquitectónicos

Su portada se trasladó en 1908 al testero de San Juan de Rabanera coincidiendo con las obras de restauración que se estaban realizando en esta iglesia. Así mismo se reaprovecharon los sillares del muro sur para reconstruir uno de los hastiales del transepto ya que se había derribado la Capilla de Palafox adosada a dicho muro.

En 1970 durante los trabajos de limpieza se descubrió el tímpano de una portada y actualmente se conserva en el lapidario de San Juan de Duero (Soria). Probablemente corresponde al tímpano de la puerta más oriental del muro sur de la arruinada parroquia soriana. Las dimensiones del fragmento de piedra arenisca conservado es de 106 cm de longitud máxima 15 cm. de grosor y 32,5 cm. de altura invitan a considerarlo perteneciente a dicho acceso septentrional pues la luz de su vano en su estado actual es de 120cm. Está decorado con dos arcos polilobulados que acogen rosetas, hay restos de un tercer arco y bajo ellos la inscripción: (obs)CVRAT(us) EST SOL(stitio) ER(a) MCCLX(xvii) . La tardía fecha proporcionada por la inscripción representa un límite para la finalización del templo.

La inscripción fragmentaria se refiere a un eclipse solar total ocurrido el 3 de junio de 1239 . Se encontró buscando la fecha del eclipse de Sol total que había ocurrido en Soria entre 1222 y 1251. La inscripción habla del año 1277 porque regía el calendario denominado Era hispánica que tenía su origen en la conquista de Hispania por Augusto . La península quedó incorporada en el 716 después de la fundación de Roma , es decir, en el 38 a. C. El calendario se empieza a usar en el siglo VI d. C. y se irá difundiendo por todo el dominio visigodo . Así, cuando nos encontremos un documento fechado en la Era hispánica hay que restar 38 años para hallar el año en el calendario juliano .

En el Museo de arte sacro de San Pedro se conserva el frontal románico esculpido, que representa la entrada de Jesús en Jerusalén que se encontró en 1933 durante las labores de desescombro del brazo norte del transepto.

Últimas intervenciones

En septiembre del año 2009, el ayuntamiento de Soria, comenzó las obras de recuperación de las ruinas de San Nicolás.

Las obras comenzaron con el levantamiento de todo pavimento que recubría el interior del antiguo trazado del templo, así como con la impermeabilización de las coronaciones del edificio (las humedades y filtraciones de agua eran uno de las principales causas del deterioro de este conjunto arquitectónico), así como en el levantamiento del muro que delimitará la antigua planta de la iglesia románica y perimetrará el espacio recreando la puerta de entrada.

Además, se incluye en esta intervención la recuperación de las pinturas románicas que recrean el asesinato de Tomás Becket, actualmente muy deterioradas y la instalación de una iluminación ornamental en el conjunto histórico-artístico.

 

Iglesia de Santa María la Mayor.

La iglesia de Santa María la Mayor de Soria , Castilla y León , España , es un templo parroquial católico que conserva restos románicos de su fábrica original de los siglos XII y XIII, si bien la mayor parte de su arquitectura y su mobiliario interno corresponden a una época posterior, fundamentalmente el siglo XVI.

Historia

La iglesia, situada en la Plaza Mayor y frente al Ayuntamiento de Soria, fue inicialmente construida a finales del siglo XII o principios del siglo XIII en estilo románico y bajo la advocación de San Gil. Se trataría de un templo de tres naves acabado en sendos cilindros absidiales. El desplome de la vieja fábrica románica de la Concatedral de San Pedro en 1520 obligó al Cabildo, hasta que completaran las obras de reedificación, a establecer su sede en otro templo soriano; el elegido fue San Gil, aunque pronto se trasladarían de nuevo a un paño del claustro de San Pedro. Durante el siglo XVI se llevó a cabo la construcción de la nueva capilla mayor cuando se trasladó el panteón de los Calderones a ésta. Por ese motivo adoptó la nueva titularidad, Nuestra Señora la Mayor, ya que la antigua capilla de los Calderones tenía la advocación de Santa María.

Décadas antes de esta intervención, en el último cuarto del siglo XV , se adosó al exterior de la iglesia la Capilla de los Calderones o de Santa María, conectada con el interior del templo, que destruyó parcialmente el cementerio medieval. La primera noticia de esta capilla funeraria la tenemos documentada en el testamento y codicilos otorgados por Doña Constanza Calderón, viuda de Pedro de Luzón, el 3 de marzo de 1501. En esta escritura se señalan las ordenanzas que van a regir cierta capilla y capellanía. En su artículo primero se dice: "Ordeno e establezco que la dicha capilla, que es situada en la dicha ciudad de Soria en la iglesia del Señor San Gil que es en la Plaza del Mercado de la dicha ciudad, cerca del Altar Mayor, a la parte del Mediodía, sea llamada e nombrada la Capilla de Nuestra Señora Santa María, a cuyo honor y reverencia por nosotros fue fundada y edificada" . Tras el traslado del panteón a la Capilla Mayor, la Capilla de los Calderones hizo las funciones de sacristía y en el siglo XIX se arruinó, siendo derribada en 1841.

La Capilla Mayor fue fundada por la familia Calderón y Torres en 1552 tras la petición de Doña Constanza de Luzón (nieta de doña Constanza Calderón y mujer de Rodrigo de Torres) para trasladar la antigua capilla familiar al altar mayor. Así, a lo largo del siglo XVI se construyó el ábside tardogótico sobre el primitivo románico del siglo XII, del que se pueden observar una hilada de sillares descubiertos tras las últimas excavaciones.

En el siglo XIX se rehizo el cuerpo de la nave debido a la amenaza de ruina que presentaban sus muros.

Últimas intervenciones

En 2006 la eliminación de unas casas anexas asomadas a la Plaza Mayor dejó al descubierto el ábside tardogótico de la iglesia después de más de un siglo robado a la contemplación de los sorianos, así como el absidiolo meridional y los restos del primitivo de la nave central, pertenecientes ambos a los siglos XII o XIII.

Al descubrimiento se ha sumado también los restos de la desaparecida Capilla de los Calderones , lo que ha causado una agradable sorpresa a los sorianos y a los propios arqueólogos. Se pueden observar las nervaturas de la antigua bóveda de crucería que la cubría. Junto a los importantes restos arqueológicos se ha hallado una necrópolis vinculada a la capilla, restos de una antigua calle y una antigua pila bautismal de forma cónica, muy erosionada, de aproximadamente 1 m de anchura exterior y una altura de 0.70 m cuyo fondo ha sido perforado en época reciente para introducir un grifo con el fin de permitir su desagüe. Junto a ella también fueron recuperados sillares y algún fuste de columna.

En 2009, se ejecutó las obras de adecuación del entorno de la Iglesia de Santa María la Mayor (Rincón de Leonor). Las actuaciones realizadas consistieron en la eliminación de los elementos vegetales aparecidos en la fachada y su tratamiento con herbicidas, la supresión de las pinturas y alicatados adosados a la misma, así como los restos de mortero de la antigua coronación de la edificación aneja. Asimismo los sillares recibieron un tratamiento con chorro de aire y una solución de alcohol, amoniaco y agua, fueron sometidos a un aplacado de arenisca con anclajes de fibra de vidrio exclusivamente en aquellas zonas de cajeados de viguetas en sillares al tiempo que se llevó a cabo la eliminación del relleno para recomponerlas mediante la colocación de piezas especiales realizadas en arenisca, que suponen su vuelta al estado original.

Descripción

Restos románicos conservados

El elemento más destacado es la portada del mediodía, muy austera pero de un románico tradicional. Ubicada en un cuerpo ligeramente adelantado y bajo tejaroz sustentado por canecillos, tiene tres arquivoltas de medio punto dovelado que apean sobre tres parejas de columnas y capiteles decorados con centauros luchando, aves, encestados y motivos vegetales. Esta portada en origen daba acceso a la sacristía, situada en el muro norte, y se trasladó a su ubicación actual después de la reforma del edificio. Las hiladas inferiores de sillería del muro sur pertenecen también a la fábrica original.

También se conservan de la época románica tres cuerpos de la torre , adosada en el lado norte. Tiene planta cuadrada, achaparrada, con contrafuertes esquineros y en todas sus caras vanos acampanados, de todos los cuales sólo uno es románico; éste está formado por un arco de medio punto con dos arquivoltas lisas de las que solo la exterior apea sobre dos columnillas y dos capiteles. La chambrana del arco es de dientes de sierra.

En el interior se conserva uno de los dos absidiolos románicos, el absidolo meridional . Cubierto con bóveda de cuarto de esfera y de muy pequeñas dimensiones, presenta arco triunfal alzado sobre capiteles decorados con motivos de cestería y vegetales semejantes a lo visto en la portada meridional. En el interior se aprecian tres arcos concéntricos, en sentido del grueso del muro, sostenidos por columnas cuyos capiteles son foliados e historiados con monstruos y esfinges, como todos los de la segunda época del estilo románico. Su función actual es la de baptisterio.

Casi contiguo a este absidiolo, en el interior del muro de la Epístola, bajo una talla de Crucificado, aparece empotrada una lauda sepulcral calada. Se trata de una obra mudéjar, con decoración de celosía de entrelazado, dos columnitas laterales y cenefa en el borde superior.

Fábrica y mobiliario posteriores

La profunda Capilla Mayor viene formada por dos tramos; el primero hace la función de presbiterio y el segundo consiste en el ábide, de tres paños. Unas elaboradas bóvedas de crucería tardogóticas, de estrella la anterior y de media estrella la posterior, cubren el espacio. Los escudos de la familia Calderón, quien costeó el altar, se divisan en la parte superior de los paños laterales del ábside. El exterior del ábside se decora con escudos platerescos entre ángeles de la citada familia situados en la parte superior de los contrafuertes. Así mismo, los contrafuertes se rematan con pináculos, también platerescos.

Adosado el paño central del ábside está el Retablo Mayor , magnífica obra renacentista de mediados del siglo XVI de estilo de transición del plateresco al manierismo . Tras su reciente restauración pueden apreciarse mejor las pinturas y esculturas que lo adornan, atribuidas a Gaspar Becerra . Consta de banco, donde se representan los Evangelistas y relieves de la Invención de la Cruz y el Descendimiento; dos cuerpos divididos en tres calles con imágenes de la Virgen con el Niño flanqueada por relieves de la Anunciación y el Nacimiento en el primero, y de la Asunción, junto con la Epifanía y la Presentación en el Templo, en el segundo cuerpo; en el ático, un Calvario y la figura del Padre Eterno. En la decoración predominan los grutescos.

Otro detalle delicado es el púlpito, conjunto formado por basamento y fuste -composición con exuberante capitel-, púlpito propiamente dicho y tornavoz.

En el muro septentrional o del Evangelio hay agregada una capilla dedicada a San Bartolomé, para cuya entrada se abrió un arco lancetado; estaba cubierta con bóveda de crucería gótica pero se sustituyó por una bóveda de arista en época moderna. En esta capilla se venera actualmente una talla de un Cristo crucificado del siglo XIII.

En la fachada principal llaman la atención unas ventanas tapiadas correspondientes al coro: las mandó cegar el obispo don Pedro de la Cuadra en 1739 al ver que desde ellas presenciaban las corridas de toros, que se celebraban en la Plaza Mayor, los curas de la parroquia.

 

Ermita de San Saturio.

La ermita de San Saturio está situada en la ciudad de Soria , en la provincia homónima , comunidad autónoma de Castilla y León , en España .

Es considerado popularmente, en su enclave paisajístico, uno de los parajes más bellos que posee la ciudad.

Historia

Se cree que los templarios de San Polo monopolizaba el acceso a la cueva de Peñalba sobre la que se construyó la ermita de San Miguel de la Peña, en la tradición dice que viviera el anacoreta visigodo San Saturio , santo patrono de la ciudad de Soria, bajo cuya advocación se encuentra el templo desde el siglo XVI y que, curiosamente, repite la estructura octogonal arquetípica del Temple.

Inicialmente los restos de San Saturio reposaban en esta cueva encima de la que fue construida la ermita, pero al construirse el edificio religioso se trasladaron al altar mayor del templo.

Su ermita actual se construyó a finales del siglo XVII, colgada sobre el roquedal al lado del Duero, "con desparpajo y valentía insignes y procurando para todas las generaciones venideras un impacto visual incomparable", señala Gaya Nuño. El arquitecto fue Pedro de Ajín, en pleno período barroco aunque la ermita es sobria en cuanto a la piedra, que no en lo que respecta a sus retablos y pinturas, en donde el barroco exultante está en su plenitud.

Descripción

A la ermita se accede por la cueva situada a sus pies, origen de la tradición santera. En un primer término, se encuentra la sala de reuniones del llamado Cabildo de los Heros, una especie de Tribunal de las Aguas para el secano donde celebraban sus juntas la hermandad de labradores. La sala posee una delicada bancada de piedra y una efigie del santo colocada en el lugar de honor.

Tras él, se encuentra el oratorio de San Miguel donde San Saturio asentó un pequeño altarcillo a San Miguel Arcángel , cuya figura, dominando al demonio, está presente en diversas estancias, tanto en escultura como en pintura. También tiene una imagen de Santa Ana procedente de una ermita situada en el cerro Santa Ana, monte arriba de ésta de San Saturio.

Por una escalera adosada a la roca se sube a las dos salas capitulares, desde cuyos balcones se contempla el bello panorama de las orillas del Duero. En la sacristía en un retablo barroco se encuentra un Cristo Crucificado de gran tamaño.

La iglesia es de planta octogonal muy alargarda, cubierta con cúpula de ocho plementos y linterna. En los frescos de sus paredes está representada la historia de San Saturio empezando por el lado del Evangelio: San Saturio repartiendo su hacienda entre los pobres; después, ya ermitaño, orando en la capilla de San Miguel; encima de la puerta principal, y en un pequeño recuadro, el santo tentado por los siete pecados capitales; el santo predicando, y en los restantes del lado de la Epístola, hacia el altar mayor, el paso milagroso de San Prudencio por el Duero sobre su capa, la muerte de San Saturio y su canonización por su discípulo San Prudencio, cuando ya era obispo de Tarazona . En dos de estos lienzos, se puede contemplar la silueta del castillo de Soria, tal como estaba antes de su destrucción. Además en el retablo mayor barroco se cuentra su relicario del siglo XVII.

En la cúpula, con linterna, frescos con representaciones de santos ermitaños, entre ellos San Juan Bautista , San Juan Evangelista , San Benito y el propio Jesucristo en el desierto. Esta obra fue realizada por Antonio Zapata entre los años de 1704 y 1705, el pintor soriano barroco más destacado, discípulo de Antonio Palomino.

Su fiesta, se celebra con una romería, el 2 de octubre .

 

Iglesia de Nuestra Señora del Espino.

La iglesia de Nuestra Señora del Espino es un templo religioso de culto católico romano bajo la advocación mariana de la Virgen del Espino. Se encuentra en la ciudad de Soria (Provincia de Soria, comunidad autónoma de Castilla y León , España ) es un templo construido en el siglo XVI que se encuentra situado cerca del cerro del Castillo junto al cementerio de la capital soriana.

Este templo, de estilo plateresco , es el de mayor importancia y categoría de Soria, después de la Concatedral de San Pedro.

Historia

El origen del templo se remonta a los primeros años de la reconquista y repoblación de Soria . En 1270 figura ya en el Padrón de vecinos que mandó hacer el rey don Alfonso X a Diego Gil de Ayllón, pero no con el título del Espino, sino con el topónimo de Covaleda . En 1352 ya encontramos el de Santa María del Espino. En este templo nada queda, apenas unos canecillos de la antigua iglesia de Nuestra Señora de Covaleda o Covallieda . Llego a asimilar las iglesias de Santiago , San Sodornil y San Martín de la Cuesta .

La iglesia de Nuestra Señora del Espino es el templo de mayor rango de Soria, después de la Concatedral de San Pedro . Durante siglos tuvo un pequeño cabildo, similar al de una colegiata, como así lo atestigua el coro situado a los pies del templo. Ya en 1547 se refieren a su templo como una “ casa de mucha devoción e muy principal en la ciudad de Soria ”.

Mediado el siglo XVII Fray Gregorio Argaiz escribió: “Es imagen milagrosa y, según papeles del Archivo, su primer asiento fue en Covaleda, lugar de los Pelendones, donde nace el río Duero, y cuando se perdió España, los cristianos la escondieron entre unas peñas, porque los moros no la topasen. Pasados muchos años quiso Dios que se apareciese a un pastor de Soria en un espino, por lo cual la tienen puesta en un árbol de esta especie. La llevaron a Soria, que está a seis leguas, llamándola Nuestra Señora de Covaleda” . Con esta leyenda, se ha querido tal vez explicar, el nombre primitivo de su iglesia aunque es posible que desde sus orígenes, se denominaría con los dos nombres indistintamente.

Descripción

En el siglo XVI , se construyó una nueva iglesia siguiendo el estilo plateresco de una sola nave y dos capillas a los laterales, abiertas a la capilla mayor, a modo de crucero. En el mismo siglo XVI se le añadieron progresivamente nuevas capillas lo que dio lugar a una iglesia de tres naves.

Exterior

Las dos portadas, situadas a los pies de la Iglesia, se abren en las capillas finales de cada lado. La de la Epístola, es renacentista, se puede datar en el último tercio del siglo XVI , que coincide con el momento en que se construye la capilla con la que comunica. Se abre en arco de medio punto, flanqueada por dos columnas jónicas ycoronada por una hornacina que en la actualidad no acoge ninguna imagen. La portada del lado del Evangelio es más sobria, únicamente presente un sencillo arco de medio punto, con amplias dovelas, con simples molduras que arrancan de las jambas sin requerimiento de capitel. Sobre ella aparece un escudo barroco mariano con la leyenda: «CONZEVIDA SIN PECADO ORIGINAL».

La torre se relaciona estilísticamente con la de la concatedral de San Pedro, y se concertó la del Espino en 1595 con los maestros Pedro y Rodrigo Pérez de Villabiad, firmándose el finiquito el 26 de julio de 1604. 1 La torre es de sillería, y de planta cuadrada de tres cuerpos rematada en balaustrada. Tiene dos vanos por lado, ocupados por sendas campanas.

A los pies del templo, en el exterior, se puede observar un escudo con los símbolos del peregrino (la concha, el bastón y la calabaza). Hay que recordar que por la provincia de Soria pasa el Camino Castellano-Aragonés o Camino de Santiago de Soria y que en el siglo XVI se agregó la parroquia de Santiago a ésta del Espino.

Interior

Los dos tramos de la nave próximos a la capilla mayor perdieron sus cubiertas primitivas en el siglo XIX cuando los franceses ocuparon el interior de esta iglesia para convertirla en cuartel general de sus tropas. Ahora se cubren con bóvedas de arista. El tramo siguiente se cubre con bóveda de crucería estrellada.

Capilla Mayor

La capilla mayor fue fundación de Jorge de Beteta, alcaide del Castillo de Soria, y regidor de su ayuntamiento, que tuvo el cargo de embajador de los Reyes Católicos ante el Papa en Roma, desde 1481 a 1484 , año en que falleció.

El retablo mayor, de estilo churrigueresco , se quemó en 1952 . Tenía grandes columnas salomónicas y en su hornacina central se encontraba la imagen románica de la Virgen del Espino . Las laterales estaban ocupadas por San Agustín y San Blas.

Lo que se contempla hoy es el que había detrás, de estilo plateresco y labrado en piedra, que cubre el ábside, el cual tiene forma pentagonal, y en el que aparecen las armas de los Betetas y de los Cárdenas. También es destacable, la existencia de nichos sepulcrales.

Capillas laterales

La capilla del lado del Evangelio, más próxima a la cabecera, dedicada a Santa Ana , es fundación de Hernando de Morales. La capilla es un espacio cuadrado con arco de acceso apuntado. La bóveda es de terceletes y vuela sobre cuartos de columnas, que ofrecen en sus basamentos y en los capiteles temas vegetales, además aparecen las armas de los Morales. La capilla frontera del lado de la Epístola, tiene la bóveda de terceletes y cinco claves y fue fundada por los Molina. A la izquierda había un nicho ocupado ahora por un altar barroco. A estas capillas se abren otras dos de planta rectangular y tipología análoga. Ambas tienen bóvedas de crucería estrellada. El arranque de los nervios se hace de ménsulas renacentistas, con decoración dentellada, que arroja ya fechas tardías dentro del segundo cuarto del siglo XVI . Posteriormente el templo se amplió con la erección de dos capillas más contiguas a las anteriores, también con bóvedas de crucería de igual calidad.

Nuestra Señora del Espino

Después de haberse perdido la imagen de Nuestra Señora del Espino, ésta fue reencontrada más tarde por un pastor en un espino cerca de Covaleda, de ahí su antiguo nombre, pero se veneraba con anterioridad a la conquista de los moros en Soria por lo que fue escondida entre rocas, ante el temor de su profanación, después fue venerada en el lugar de los pelendones y en Covaleda.

La imagen actual es una réplica, hecha en 1953 , de la que se quemo, la cual era morena y databa del siglo XIV o XV. Según G. Argaiz: "La imagen es pequeña, de un codo de alta, muy morena, tiene al Niño en el brazo izquierdo y una manzana en la mano derecha". La actual réplica representa a la Virgen sedente, con el Niño sobre su rodilla izquierda y mostrando una manzana en la mano derecha. Asimismo se conserva una talla mas antigua de esta Virgen de los siglos XII o XIII que participó en la exposición del Fuero de Soria en 2006.

Es madrina de honor de la Virgen de los Milagros de Ágreda ; y la santa patrona de Soria.

 

Ermita de Nuestra Señora del Mirón.

Historia

En el cerro gemelo al del Castillo se encuentra cercana a la muralla la Ermita de Nuestra Señora del Mirón . La fundación de la antigua iglesia según la leyenda se atribuye al rey suevo Teodomiro en el siglo VI; durante la invasión de los árabes fue respetada, y en la reconquista se erigió en iglesia parroquial. Lo que sí es seguro es que ya existía en el año 1270 pues figura como tal, con catorce vecinos, en el censo de Alfonso X el Sabio . Más tarde, por la despoblación de aquel pequeño barrio, se suprimió como parroquia y se agregó a la iglesia de San Clemente, descendiendo a la categoría humilde de ermita. De esta antigua iglesia románica se conserva la sacristía que corresponde al ábside románico reformado en el siglo XV recubriendo el espacio curvo del interior con otro de planta trapezoidal y sustituyendo su antigua bóveda de horno por una bóveda gótica estrellada.

La hermandad de Nuestra Señora del Mirón estaba hermanada con la de San Saturio llegando a salir en procesión de rogativas varias veces en 1630 . Cuando se levantó la nueva ermita de San Saturio en 1703 se quiso hacer lo mismo con Nuestra Señora del Mirón. Se echó abajo casi toda la iglesia menos el ábside, que hoy es sacristía, edificándose una nueva, más suntuosa y dentro del estilo típico del siglo XVIII , acabándose en 1745 . Diez años más tarde, para concretar aún más el hermanamiento de ambas ermitas, se construyó sobre una columna la figura de San Saturio. Todo ello se hizo con aportaciones de fieles y de pueblos colindantes según reza en la cúpula.

Descripción

Se trata de un edificio barroco o extremo rococó construido en el año 1725 , con una única nave y una cúpula que corona el crucero de la iglesia al estilo greco-romano, sobre los restos de otra románica y gótica de la que sólo queda la bóveda de la sacristía.

Las bóvedas de la nave y las capillas son de arista, apoyadas en arcos perpiaños y formeros de medio punto, los cuales a la vez arrancan de una cornisa muy saliente que resalta en todo el interior alrededor del muro. Esta cornisa se apoya en grandes ménsulas , mas salientes aún y tan recargadas de molduras como aquella. En las pechinas de la cúpula se ven también pinturas al fresco con las figuras de San Pedro apóstol, San Isidro, San Saturio y San Prudencio.

La fachada frente al altar mayor es del gusto de la última época, adoptado para las ermitas y pequeñas iglesias; se compone una portada en arco de medio punto, adornada con dos columnas estriadas, que rematan en unas piñas platerescas, y con una cornisa o friso, sobre el cual está el doselete que cobija la escultura de la Virgen; un ojo de buey da luz a la iglesia por encima del coro, y por remate tiene una espadaña de dos vanos en que están colocadas las campanas.

El retablo mayor se trata de un retablo-camarín del siglo XVIII . Fue realizado siguiendo trazas de Domnigo Romero en estilo churrigueresco. Está articulado en tres calles separadas por cuatro esbeltas columnas salomónicas profusamente decoradas. En la caja central, bajo un amplio arco, destaca la imagen románica de la Virgen del Mirón sobre un fondo transparente que ilumina la luz del camarín, y a derecha e izquierda aparecen en sus respectivos doseletes las esculturas de San José y San Joaquín.

En la capilla del evangelio, hay un altar dedicado a la Virgen con el Niño, representada en un cuadro al oleo, y a ambos lados del retablo, en frescos, San Agustín y Santa Clara. En la capilla de la Epístola se halla colocado en un retablo la escultura de San Saturio, de cuerpo entero, y encima la de su discípulo San Prudencio. En el interior de la sacristía está el antiguo retablo del templo; frente a los adornos recargados de la nave principal éste es muy sobrio. En el retablo hay una virgen de cierto tamaño con pelo natural. También se encuentra la escalera que permite acceder al actual altar mayor por detrás.

En el exterior de la ermita se encuentra un monumento dedicado al patrón de Soria, San Saturio. Esta labrado en piedra y tiene una complicada ornamentación barroca . Se construyó en 1775 apenas 30 años después de la construcción de la ermita. Fue encargado a sus expensas por Felipe Molero Mediana, clérigo de la población, al maestro Juan Antonio Miguel, escultor de esta ciudad. Sobre una base triangular se eleva una preciosa columna de tres cuerpos, primorosamente labrada en piedra sillar, del gusto de Churriguera , sobre la que se alza la imagen del Santo, en la forma que se adoptó por entonces, la de busto o de medio cuerpo.

Convento de Nuestra Señora del Carmen.

El convento de Nuestra Señora del Carmen se encuentra en el casco histórico de la ciudad de Soria ( España ). Es el mejor conjunto de barroco del siglo XVII construido en Soria . Se compone de la iglesia, construida en el siglo XVII , el convento de monjas, realizado en el siglo XVI con reformas del XVII y el convento de monjes, también del siglo XVII.

Iglesia

El templo propiamente dicho es de corte renacentista con algunos elementos barrocos. Se levantó sobre la antigua iglesia de Nuestra Señora de las Cinco Villas , estando próxima a desmoronarse en el siglo XVI , de la que subsiste una pequeña portada románica muy alterada que da a la Plaza del Carmen. La cedió el obispo de Osma D. Alonso Velázquez a Santa Teresa de Jesús, quien viniendo a Soria y hallando favorable acogida, fundó el convento.

Se construyó siguiendo trazas de Melchor de Bueras . Tiene planta de cruz latina, tres naves, las laterales de pequeña dimensión y crucero con cúpula sobre pechinas y portada a los pies. En la actualidad la nave de la epístola se encuentra inutilizada pues se cegó para instalar en ella la sacristía y en la nave del evangelio se abren tres capillas. La fachada de este edificio cuyas trazas diseñó en el año 1651 el arquitecto fray Alonso de San José, autor de la sacristía del convento de Guadalupe, sigue al modelo jesuítico de volúmenes austeros a la que se accede por dos escalinatas laterales. Se compone de cinco arcos de medio punto al frente y dos a los costados que forman un pequeño pórtico elevado, al cual se sube por dos escalinatas laterales que desembarcan en una plataforma frente al arco central. De los arcos arranca la fachada que, presentando en su centro una ventana adornada con un pequeño frontón, la cual da luz al coro, se eleva hasta ocultar el caballete o tejado de la iglesia, terminando en un frontón mayor.

En su interior los muros son sencillos, enlucidos de cal, sin más resaltes que la cornisa, de la cual arrancan las bóvedas en arista, excepto en el crucero donde se alza una cúpula semiesférica, apoyada en una cornisa saliente circular. Contiene además numerosas capillas. La primera de las capillas, que es la de Santa Teresa, tiene también una pequeña cúpula que figura estar apoyada en cuatro columnas dóricas adosadas á los cuatro ángulos de los muros; las otras dos, que son las de la Sacra Familia y San José, esta última con un precioso retablo dorado, tienen también sus techumbres en forma de cúpulas poligonales o de abanico, en cuyos paños se ven pintados al fresco los pasajes alusivos a estos dos asuntos.

Convento

El convento fue una fundación personal de Santa Teresa en 1581, para su construcción se aprovechó la casa de doña Beatriz Beaumont, viuda de D. Juan Alonso de Vinuesa, cuya fachada que da a la plaza de la Fuente Cabrejas. El primitivo palacio del siglo XVI con elementos platerescos se reformó en el siglo XVII para convertirlo en convento bajo el estilo herreriano. La fachada principal fue alterada, renovándose el frente central para abrir la triple puerta en arcos de la entrada, sobre cuyo arco central hay un pequeño doselete con la imagen de la Virgen con el Niño en hornacina. Se distinguen los frentes de las dos torres que flanqueaban la fachada y en una de ellas, la de la izquierda, se ve a un una ventana plateresca , adornada con preciosas molduras y relieves, que es la de la habitación del capellán. El frente de la torre de la derecha fue también renovado y por ello no muestra ventana plateresca. Las dos pequeñas ventanas a la derecha del piso principal, dan luz al locutorio.

La protección que este convento alcanzó, por la influencia de las señoras que ingresaban en él, fue tan grande, que pronto se necesitó construir un hospicio o pequeño convento de monjes de la misma orden, en el lado opuesto al del convento, para el servicio de las personas piadosas que acudían allí a orar y ejercitarse en actos de devoción; pero se acabaron estos y el hospicio lo adquirió la Sociedad de Amigos del País para establecer en él la escuela municipal.

Convento de Nuestra Señora de la Merced.

El convento de Nuestra Señora de la Merced es la actual sede de la Fundación Duques de Soria que se encuentra en la ciudad de Soria ( España ). En origen la iglesia del convento se consagró con el nombre de San Martín de Canales pero su advocación cambió cuando fue ocupada por los monjes mercedarios.

Historia

Los hermanos mercedarios llegaron a la ciudad aproximadamente en 1387 sin que, excepcionalmente, hubiera ninguna casa noble ni apoyo real que les respaldara. Esta situación no era habitual pero tampoco disparatada. A veces las distintas órdenes, que competían entre sí por conseguir acomodo en ciudades importantes, irrumpían en las mismas refugiándose en algún lugar abandonado. En este caso lo hicieron en el convento del Santi Spiritus , cerca del río. En 1499 un incendio les obligó a desalojarlo siendo amparados por los canónigos de la colegiata de San Pedro que optaron algún tiempo después por expulsarlos sin aviso previo. Entonces organizaron una manifestación piadosa. Una noble señora se enteró de sus apuros y encontró una solución a los expulsados cediéndoles su palacio. A escasos metros se encontraba la pequeña parroquia de San Martín de Canales . Los mercedarios hicieron un acuerdo con el párroco y le ofrecieron quedarse con la iglesia ya que tenía muy pocos parroquianos.

La parroquia de San Martín de Canales daba nombre a una de las 16 cuadrillas que había en la ciudad, unida posteriormente con las cuadrillas de Santo Tomé y San Clemente por el bajo número de vecinos que las habitaban.

Iglesia

Se reconstruyo en el siglo XVI en estilo gótico casi por completo. Se construyó de nueva planta, quedando únicamente la portada primitiva a partir de lo cual se continuó la obra en todas direcciones hasta resultar una iglesia espaciosa en que el arco de comunicación con el convento vino a servir de entrada principal, construyendo una portada churigueresca y tapiando la puerta primitiva. La espléndida portada tiene un amplio soportal de bóveda de medio punto, coronada por una torre- espadaña realizada en 1601 .

La antigua iglesia del convento de los Mercedarios, de la que fuera prior [[Tirso de Molina]], fue restaurada en el siglo XX y convertida en aula cultural de la [[Diputación Provincial]]. Es un templo de una nave, cubierta con bóvedas de crucería y estrelladas, con presbiterio de planta pentagonal que presenta bóveda estrellada con combados y media estrella de seis puntas.

En el siglo XVIII se realizó el gran retablo mayor barroco que se encuentra actualmente ubicado en la Capilla de Nuestra Señora del Azogue en la Concatedral de San Pedro . Posteriormente, se colocó otro retablo, del cual se conservaba según Nicolás Rabal una urna en que se hallaba colocada una escultura de San Pedro Nolasco. Este retablo, se vendió por setenta pesetas a unos franceses, quienes lo hicieron astillas para aprovechar únicamente la gruesa capa de oro, despreciando la parte escultural y de tallado que valía mucho más.

Al blanquear con cal aquellas bóvedas en otro tiempo, se perdieron los preciosos frescos de los que aún se veían restos en el cascarón de la capilla mayor antes de la restauración. El camarín de Nuestra Señora de la Merced, fue construido y pintado, al mismo tiempo que las bóvedas de la iglesia. Las pinturas son de la escuela de Claudio Coello, del siglo XVII. Su forma es la de una pequeña cúpula elíptica, realmente montada en la techumbre, pero figurada no más en las paredes planas. Las cornisas y columnas que aparentan sostener esta cúpula, los ángeles graciosamente colocados con el escapulario, los grillos, las cadenas y otros emblemas de la orden, un cuadro de la gloria con una multitud de preciosas figuras; una puerta imitando a la de entrada al camarín para hacer más simetría y un monje en su confesonario, esperando al penitente tras de la celosía.

Convento

El convento es la actual sede de la Fundación Duques de Soria, destaca por sus patios y su romanticismo. Una placa situada en la fachada principal, bajo una ventana de curioso arco y escudo en piedra de la orden mercedaria, recuerda a Tirso de Molina en estos términos: "En esta santa casa vivió el maestro Fray Gabriel Téllez presentado y comendador de la orden de Nuestra Señora de la Merced predicador, teólogo y poeta siempre grande. Con el nombre supuesto de Tirso de Molina escribió muchas comedias notabilísimas. En el III centatenario de su Fallecimiento la Excma. Diputación Provincial de Soria mandó grabar esta inscripción".

 

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad.

Situada en el centro urbano de Soria , extramuros de la vieja ciudad medieval, la ermita de la Soledad se alza en la parte baja de la Alameda de Cervantes (Soria) , junto al paseo del Espolón con el que linda por el norte. En un enclave natural privilegiado de más de nueve hectáreas de extensión, la Alameda se abre como un auténtico vergel en pleno centro de la ciudad. Accediendo al parque, por su entrada principal desde la plaza de Mariano Granados, por cualquiera de sus dos puertas gemelas, la ermita de la Soledad se abre a su propio paseo entre árboles centenarios y el manto verde que cubre la mayor parte del recinto.

Pequeña ermita, casi minúscula, con el regusto aldeano de tantas ermitas de Castilla la Vieja levantadas para la memoria de una fe. Hoy se titula de la Soledad de la Virgen, teniendo tradición de Humilladero en sus orígenes, y de éste procede el nombre del Cristo marfileño del siglo XVI que se encuentra en su interior, de gran tamaño, atribuido a Juan de Juni o persona próxima a él. La práctica totalidad de la fábrica de la ermita data del siglo XVI, siendo promotores de su construcción la entonces poderosa familia de los Condes de Gómara .

Historia

El primitivo Humilladero

Para encontrar el origen de esta ermita de la Soledad hemos de remontarnos cinco siglos atrás. En el siglo XVI, superado ya el medioevo, la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Soria se hallaba dividida en varios estamentos. El gobierno y administración de la ciudad -desde la Plaza Mayor- correspondía al Ayuntamiento, gobernado por sus regidores; la pequeña nobleza organizada en torno a la Institución de los Caballeros Hijosdalgo de los Doce Linajes de la Ciudad de Soria; el Estado Llano del Común de Vecinos o de los “Hombres Buenos” y la Universidad de la Tierra de Soria, heredera de la medieval Comunidad de Villa y Tierra. La ciudad se encontraba entonces en una de las épocas de mayor esplendor de su historia, favorecida principalmente por la ganadería que se había fortalecido en Castilla con la creación de la institución del Concejo de la Mesta . Es en ésta época de esplendor cuando se promueve la construcción del primitivo Humilladero, origen de la actual ermita.

Existía en la ciudad una cofradía penitencial, bajo la advocación de la Vera Cruz, cuya encomienda más reseñable era su obligación de dar cristiana sepultura a los reos ajusticiados en la ciudad; así como la organización de procesiones penitenciales en la Semana Santa en las que los fieles se disciplinaban públicamente. Esta Cofradía de la Vera Cruz encargó la construcción de un pequeño Humilladero en las afueras de la ciudad a los maestros constructores Pedro y Rodrigo Pérez de Villabiad, elevando el encargo a escritura otorgada el 15 de septiembre de 1552 ante el notario Francisco de Ríos. Para su construcción, el Ayuntamiento de la ciudad contribuyó con la suma de 13.300 maravedíes según consta en sus libros de Actas. El enclave que se eligió para levantar el pequeño Humilladero fue la entonces conocida como Dehesa de San Andrés, dehesa boyal de pasto que en 1.225 había sido donada al Cabildo de la entonces iglesia San Pedro ; Colegiata durante varios siglos y con rango de Concatedral en la actualidad. Por el tamaño de aquel primitivo templo, es de suponer que su construcción se concluyó en un breve periodo de tiempo; colocando la Cofradía de la Vera Cruz la talla de un Crucificado que recibió el nombre de Santo Cristo del Humilladero, que se corresponde con la imagen puede contemplarse en la actualidad.

La actual Ermita

Algunos años después de la construcción del pequeño Humilladero por la Cofradía de la Vera Cruz, los condes de Gómara decidieron promover su ampliación a la par que se construía su nuevo palacio intramuros de la ciudad. Para ello se ideó un proyecto de grandes dimensiones que no se llevó a efecto, quedando constancia palpable de ello en el majestoso pórtico de tres arcos que abre paso a la ermita. Desconociendo las causas que llevaron a la noble familia a desistir de la conclusión de la nueva ermita, el pórtico ya levantado se unió con el antiguo Humilladero a través de una nave de mayores dimensiones que éste último. Concluida la obra los condes trajeron desde su oratorio privado, ubicado en su finca del Royal de Arriba, la imagen de la Virgen de las Angustias y una talla de Cristo Yacente que se colocó en el altar bajo la imagen de la Virgen. El antiguo Humilladero quedó en la parte posterior, detrás del altar de la Virgen, accediéndose a la capilla del Cristo por un lateral. En la actualidad, pueden distinguirse fácilmente ambas construcciones.

Esta ermita recibió el nombre de Nuestra Señora de la Soledad si bien la imagen de la Virgen, que todavía se conserva y se venera en el pequeño templo, no se corresponde con esa advocación; pues la Virgen sostiene en su regazo a su Hijo, representando la advocación de la Piedad o de las Angustias tan venerada la Castilla de aquella época. La razón por la cual la ermita es llamada de la Soledad hay que encontrarla en las celebraciones de Semana Santa en la ciudad, puesto que durante éstos días la Virgen salía -y sigue haciéndolo en la actualidad- desprovista de su Hijo; portando en sus manos las cuentas de un rosario y una corona de espinas únicamente, representado así la Soledad de la Virgen.

Después de su construcción, la ermita fue donada por los condes de Gómara a Nuestra Señora del Espino ; iglesia parroquial a la que pertenece en la actualidad. En su atrio, los cofrades de la Vera Cruz daban sepultura en la oscuridad de la noche a los reos ajusticiados en la ciudad.

Arquitectura

La majestad del pórtico, con tres soberbios arcos de medio punto apoyados sobre cuatro pilastrones, es debida al ambicioso proyecto de ampliación del oratorio del Humilladero que acarició la poderosa familia de los Ríos, condes de Gómara y señores de la villa de Almenar . Al primitivo Humilladero se le antepuso una nave de bóveda ojival para cuyo testero trajeron los Ríos el Santo Sepulcro y la Virgen de las Angustias. Tiene ábside pentagonal y pequeñas capillas laterales. Del siglo XVIII es el campanil que corona su portada, en cuyo dintel se halla labrado el escudo de la antigua Cofradía de la Vera Cruz y que actualmente se corresponde con el emblema de la Cofradía del Santo Entierro de Cristo. En el interior se encuentran dos grandes escudos también en piedra de la noble familia promotora del templo. En la capilla mayor -o de la Virgen-, en el suelo, pueden contemplarse losas funerarias con inscripciones sepulcrales.

El Cristo del Humilladero queda en un pequeño retablo en una capilla traslateral, en cuyo fondo se puede observar una pintura del pueblo soriano de Calatañazor con sus murallas y el Campo de la Sangre, en el que tuvo lugar la derrota del moro Almanzor . Las losas del atrio de la ermita hacen de fosa común a los reos ajusticiados en la ciudad desde el siglo XVI.

Las Imágenes

Virgen de la Soledad

La imagen de la Virgen es una imagen de vestir del siglo XVI que únicamente tiene tallados el rostro y las manos. En el halda –su regazo- la primitiva Virgen de las Angustias sostiene el cuerpo de su Hijo muerto, descendido ya de la Cruz, mirándole con un gesto de dolor profundo. La imagen, tanto en su advocación de las Angustias como en la de la Soledad, luce delantal blanco y manto negro. La prensa local, al hablar de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, lo hacía de este modo:

… No se conoce cómo denominándose en el siglo XVI Virgen de las Angustias se llama contemporáneamente Virgen de la Soledad. En realidad su representación corresponde a la Virgen de las Angustias o de la Piedad, que en el siglo XIV y siguientes, hasta el XVI, tenía especial veneración en España. Estas imágenes presentaban a Jesucristo en los brazos de la Virgen (…) En singular estima debieron tenerla los Condes de Gómara para traerla de su oratorio privado de El Royal y hacerle ermita adecuada. El gesto de la Virgen mostrando a su hijo muerto, recién descendido de la Cruz, es de ternura y de angustia, de amor y dolor potentísimo y agudo ante el sufrimiento cruento de su Divino Hijo. Ese gesto terriblemente doloroso no se advierte en muchas imágenes, sobre todo en las posteriores al siglo XVI, que eran más blandas y humanizadas. La escultura del siglo XVI muestra rasgos muy humanos, pero divinizados por la expresión de angustia o de contemplación. (…) Estos rasgos tan acusados de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad permiten afirmar que se trata de una escultura del siglo XVI o más antigua, de autor notable, muy influenciado por el ambiente espiritual de Castilla y, si es del siglo XVI, muy influenciada por la escultura de los talleres castellanos. No se olvide que Juan de Juni conocía Soria y prefería para sus trabajos la madera de nuestros pinares.

Santo Cristo del Humilladero

Se llama así al Santo Cristo de la Soledad, porque humilladero es un lugar devoto que hay a la entrada de los pueblos con alguna cruz o imagen. Son los llamados lugares sagrados suburbanos –aedicula sacra sub urbana- para dar gracias a Dios al término de los viajes o pedir la protección divina al iniciarlos. Sabido es que la ermita del humilladero es la parte más antigua de la actual ermita de la Virgen de la Soledad. Esta imagen de Jesucristo es la más hermosa de cuantas hay en Soria; pero hermosa no solo por la escultura en sí, que es, como todas las tallas del siglo XVI de los talleres castellanos, de una confección anatómica singular, sino por la viva y realísima expresión de dolor de Nuestro Señor. Parece recién crucificado y que al contemplar este Santo Cristo, con la boca abierta se ve la lengua seca pegada al paladar, después del horrible martirio de la crucifixión; sangrante aún la cabeza por las punzadas de la corona de espinas, chorreante todavía la sangre de la lanzada de Longinos que se va recogiendo en la cintura, entre los pliegues del sudario; se imagina uno recién taladradas las manos y los pies, descoyuntados los huesos, y el devoto que contempla esta Imagen, viéndole tan doliente, suponiendo tan reciente la crucifixión sólo echa de menos al pie de este Santo Cristo a la Virgen Santísima, a María Magdalena, a María de Cleofás, a Salomé, a Juana de Cusa y Marta esperando la llegada de José de Arimatea y Nicodemus. Descendido de la Cruz y puesto en manos y sobre las rodillas de la Dolorosa el cristiano puede continuar la escena ante el altar de la que llamamos los sorianos Virgen de la Soledad. La fotografía que publicamos (sic) de esta Imagen –en blanco y negro- da una idea de su lúgubre expresión. Lo que no puede ofrecer la fotografía es la turgencia de las venas en la escultura, la sangre coagulada sobre el ceñidor, el cabello aplastado por el sudor del martirio y la sangre de la corona de espinas. ¡Hermosísimo Crucifijo! (Fuente: prensa de Soria).

Cristo Yacente

En el interior de la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, además de las dos tallas anteriores de la Virgen y el Santo Cristo, se encuentran otras tallas de menor importancia. Entre ellas destaca el Cristo Yacente que los condes de Gómara trajeron del Royal de Arriba junto con la imagen de la Virgen en el siglo XVI. Conocido y nombrado por los documentos como El Sepulcro , se encuentra situado en el altar de la capilla de la Virgen, en un espacio propio a los pies de ésta. La historiografía soriana ha considerado siempre que esta imagen del Yacente participaba en las procesiones de la Semana Santa de Soria hasta que la Cofradía del Santo Entierro de Cristo mandó realizar, en el año de 1.891, el paso actual del Santo Sepulcro que se venera en la Concatedral de San Pedro Apóstol de la ciudad.

 

Convento de San Francisco.

En plena zona extramuros de la muralla de Soria, se encuentra la Iglesia de San Francisco, antigua iglesia conventual de los franciscanos y hoy día Parroquia de San Francisco. En ella se puede visitar el altar mayor de la iglesia de San Nicolás, de la misma ciudad de Soria, que realizó el escultor Gabriel de Pinedo.

Historia

Según cuentan las crónicas, hay una piadosa tradición, que a su vez proviene de la Orden Franciscana, según la cual se atribuye la fundación de este convento al propio San Francisco de Asís . Cuando pasó por Soria en 1214, camino de Santiago de Compostela, salió un día a pasear por los alrededores y señaló, mediante la colocación de algunas piedras, el lugar exacto donde quería que se erigiese el nuevo edificio franciscano. Lo cierto que en muy poco tiempo se levantaba en aquel lugar un convento y en él se celebrava el segundo Concilio de la naciente orden franciscana. En alguno de sus nichos funerarios se dio sepultura a don Jaime IV , rey de Napoles e infante de Mallorca en 1375.

En n mayo de 1375, el infante heredero de la corona de Castilla Juan I de Castilla se casó con Leonor, hija de Pedro IV de Aragón el Ceremonioso, precisamente, según Zurita, en esta iglesia, en el mismo recinto donde se acababa de enterrar al rey de Mallorca. Con motivo de su matrimonio, "El infante Juan dispuso que se le cantase en esta iglesia una misa de la Trinidad cada día, concediendo a cambio a los frailes un juro perpetuo de 4.000 maravedíes sobre la martiniega de Soria". Las bodas tuvieron una gran repercusión ya que junto con las tornabodas y los festejos de San Juan, todo en uno, duraron más de un mes, haciendo de esta ciudad una fiesta ininterrumpida.

La primitiva iglesia de San Francisco debió de ser una iglesia de gran longitud, con las características de las Órdenes Mendicantes, pero de la que no ha quedado casi ningún rastro. En 1533 amenazaba ruina total y se planeó construir nueva iglesia en 1598, sustituyendo la iglesia románica por una gótica siguiendo trazas del cantero Francisco Collado; compuesta por una espaciosa nave, transepto, cabecera con tres ábsides pentagonales y capillas abiertas a la nave centra en las que estarían enterrados los componentes de las familias más linajudas de Soria, los Veras, Mariscales de Castilla, Barnuevos, Morales y Zapatas, Beltranes, Calderones, Heras y Aguileras.

El día de la Conversión de San Pablo de 1618, se quemó todo el convento primitivo, excepto la iglesia y una zona que daba a la huerta. En este incendió también desapareció el archivo, con lo cual no quedó documentación que pudiera dar más pistas sobre sus orígenes y primera edificación.

Entre los franciscanos ilustres que tuvieron alguna relación con este convento podemos citar a Fray Francisco de Sosa, General de los Franciscanos, que llegó a ser obispo de Canarias (1607), Inquisidor del Concejo Supremo y Obispo de Osma (1613). Los franciscanos también tuvieron un compromiso con la enseñanza en Soria. Allí existía una cátedra de Teología. En la cripta de la Iglesia del Salvador de Soria se conserva un cuadro que representa a uno de los lectores franciscanos de la cátedra de Teología del siglo XIX del convento soriano. A esta cátedra podían asistir estudiantes seglares.

Durante la Guerra de la Independencia el brigadier José Joaquín Durán, ordenó en 1812 su destrucción, con la idea de evitar que los franceses pudieran fortificarse allí. En el incendió sólo se destruyó la capilla mayor y el crucero de la iglesia, quedando intacto lo demás y el convento. Después de la contienda los franciscanos se pusieron a reedificar el edificio de la Iglesia pero, por no tener fondos, se limitaron a mejorar la mitad de la nave central. En 1835 se produce la desamortización de Mendizábal y los franciscanos abandonan el convento, trasladandose a él, el también desamortizado Hospital de Santa Isabel quedando en posesión de la Diputación Provincial.

Descripción

Convento

Para saber cómo pudo ser este convento, Artigas valora que las dos espaciosas alas del edificio, muy transformadas, donde se alojaba el Hospital de Santa Isabel, una, en la dirección del templo y otra, casi perpendicular a él, pueden dar ligera idea de lo que fue el antiguo convento de San Francisco, del que todavía se conserva en el interior, tal como estaba, la tendida y amplia escalera principal de ida y vuelta, toda de piedra, y adosada a la iglesia, realizada por Juan de Bentimilla a principios del siglo XVII y una galería de los claustros de siete arcos de medio punto, orientada al sur, que voltean sobre robustas pilastras con sencillas molduras lineales en los capiteles y en las basas. Estas arcadas, ahora cegadas, son claramente visibles en el ala que discurre en paralelo al templo, excepto en la zona de la sacristía que, como se ha anotado, fue rehabilitada desde los cimientos en las obras realizadas para el adecentamiento de la parroquia ( 1980 - 1981 ), se rebajó la cubierta para sacar a la luz parte de la fábrica de la iglesia. En la otra no se observan estos elementos arquitectónicos siendo ésta, además, alterada por la construcción de un edificio anejo que albergaba, entre otras dependencias, el bar-restaurante del colegio universitario que cuenta con planta sótano. La panda septentrional se ha acondicionado para salones parroquiales, mientras que la occidental se integró en el Hospital y Colegio universitario. El espacio exterior generado por ambas correspondería con el patio del claustro. El claustro y el refectorio fue realizado por Martín de Solano.

Delante de la fachada que da a la dehesa, tenía una especie de atrio que desapareció hace relativamente pocos años.

En armonía con el Convento estaba la extensa huerta con un gran estanque rectangular, adornado con pilastrillas y pirámides, revestido todo él de cantería, donde los frailes tenían sabrosa y abundante pesca para su uso particular. Todo el convento estaría cercado por un valla de piedra, que parece mandó edificar el P. Fray Francisco Calderón, guardián del Convento, de la que, según Artigas, podemos formarnos cabal concepto, por la inmediata finca murada, contigua a él por el oeste, que perteneció al Convento. Todos los autores y los propios documentos gráficos consultados permiten observar una extensa huerta alrededor del conjunto monacal, toda circunvalada por una tapia de piedra. En la actualidad pervive parte de la cerca, delimitando las instalaciones del colegio universitario, englobando el espacio libre de la antigua iglesia y el patio del claustro. El resto del espacio fue ya alterado por la estación de ferrocarril de San Francisco, integrándose posteriormente en la trama urbana de este sector del casco urbano, sobre el que se han edificado bloques de viviendas y edificios públicos. Todo este espacio, por tanto, se ha sometido a una fuerte afección al efectuarse excavaciones bajo cota 0 que han alterado gravemente el substrato preexistente. Todos los elementos que se aprecian en la planimetría y fotografía antigua han desaparecido casi por completo.

Una revisión de la planimetría histórica permite observar su estado en 1860 , año de publicación del Plano de Coello. En el se aprecia que del convento sólo parece mantenerse dos edificios, anexos a la iglesia, quedando el resto del espacio dedicado a campos de cultivos, aunque aún es visible el estanque del que habla la documentación. Se observa también la presencia de una valla delimitando parte del solar, así como la traza de la antigua carretera de Madrid.

Iglesia

Su planta actual es de nave única, dividida en cuatro tramos rectangulares por arcos fajones apuntados, coro alto a los pies y capilla mayor pentagonal, a la que, en el lado del Evangelio, se abre una espaciosa capilla. Los tres últimos tramos de la nave se cierran con sencillas bóvedas de crucería, integradas por dos nervios cruceros, el de espinazo y claves con motivos en forma de estrella. Los restantes tramos, reconstruidos en el siglo XIX, exhiben bóvedas de arista. El coro, encajado hoy en el último tramo de la nave, comprendía originariamente un tramo más, con lo cual avanzaba hasta el segundo tramo, conservándose aún los primitivos soportes sobre los que se levantaba.

A modo de naves laterales estarían en el lado del Evangelio, las capillas de los Veras, la de los Morales y la de los Beltranes. Las del lado de la Epístola desaparecieron todas. Una de ellas sería la de los Aguileras. Otra la de San Antón, donde estaría enterrado Carlos Arellano, Alférez Mayor del Infante don Fernando de Aragón, fallecido en 1412. La capilla consagrada a San Bernardino fue fundada en 1495 por Diego de Morales, Consejero del Rey Católico. La capilla mayor estaba dedicada, al parecer, a Nuestra Señora de Belén y actualmente alberga un interesantísimo retablo realizado en el siglo XVI por Pinedo, que primitivamente estaba en la iglesia de San Nicolás.

Capilla de los Beltranes

Actualmente, sólo existe en el interior de la iglesia la capilla de los Beltranes, que por medio de un sencillo arco de medio punto, se abre al presbiterio, en el lado del Evangelio. Esta capilla fue fundada por Nicolás Beltrán, un judío soriano, hombre de negocios, que tuvo que abandonar Castilla en 1492 a raíz de la expulsión de los judíos y que luego retornó ya bautizado y con el cambio de nombre. La fundo bajo la advocación de San Nicolás de Bari.

La antigua bóveda de crucería ha sido modernamente sustituida por una de arista. En la parte izquierda de la capilla se abre un nicho, de arco rebajado, en el que se encuentra ubicado un sarcófago, con la delantera decorada con el escudo del fundador —una flor de lis— dispuesto entre hojas de cardo, de tipo genérico. En él, tal como dispuso en su testamento, fechado en 1514, deben reposar los restos de Nicolás Beltrán. En el muro del fondo de esta capilla figura otro nicho, de arco conopial adornado con bolas y cardinas, flanqueado por dos pináculos, que parten de sendos escudos del fundador. A lo largo de los muros de la capilla se extiende un friso, en el que se sitúa una inscripción en letra gótica que no ha podido ser transcrita. En la parte externa de la capilla hay varios contrafuertes decorados con las armas de Nicolás Beltrán.

Convento de Santo Domingo.

En la actualidad está ocupado por las monjas de la orden de Santa Clara .

Historia

En el año 1549 Beltrán Coronel, maestre-escuela de la catedral de Osma, natural de Soria , comunicó con su prelado, el obispo Acosta, el objetivo de instalar un convento de la orden de Santo Domingo de Guzmán, pidiendo que se suprimiera la parroquia de Santo Tomé y se le concediera la iglesia, con lo que solo tendría que edificar el convento. Tal supresión no fue concedida debido a que la parroquia era una de las principales de la ciudad; sin embargo concedió la incorporación de ésta al convento, de manera que en adelante la utilizaran los monjes sin otra obligación que la de presentar para su nombramiento ante el obispo, al cura encargado de su servicio. Apoyada la pretensión, Beltrán Coronel, consiguió de los pontífices Gregorio III y Pío V una bula para fundar el convento, con la iglesia y parroquia de Santo Tomé anejas.


Provisionalmente se instalaron los monjes en una casa de la familia de Santa Cruz, en la calle Caballeros, mientras se compraba el solar y construía la obra que se comenzó en el año 1570 . Beltrán Coronel dotó con las rentas de una capellanía en Almajano y el beneficio de Velilla y Renieblas, a lo que se agregaron después el tercio y quinto de los bienes de su madre, Isabel, y otras rentas.

El edificio se levantó dejando, entre él y la iglesia de Santo Tomé, una calle que conducía a la plaza de los Mercedarios; pero en 1586 solicitaron al Ayuntamiento de la ciudad el permiso para cerrar la calle e incorporar el convento a la iglesia, apelando a que aquella calle no tenía tránsito y no había inconveniente en cerrarla y además los monjes no podían celebrar cómodamente los maitines y otros oficios que por su regla debían tener lugar de noche. El Ayuntamiento accedió a la petición.

A principios del siglo XIX el convento fue desamortizado. En 1854, las monjas de Santa Clara junto con las de la Concepción, se trasladaron a este convento desde una casa contigua a la desaparecida iglesia de San Clemente debido a la utilización en 1834 de la iglesia y el convento de Santa Clara para cuartel, por su posición estratégica en una zona elevada de la ciudad y de la destrucción en la Guerra de la Independencia del convento de la Concepción . A finales del siglo XIX se suprime la parroquia de Santo Tomé, llamándose la iglesia en la actualidad, iglesia de Santo Domingo.

Descripción

El convento se caracteriza por la sobriedad y la sencillez. Destaca, en su fachada de mampostería, una galería de arcos construidos con ladrillos situada en el piso superior.

Se manifiesta claramente la zona añadida a finales del siglo XVI , que ocupa la calle clausurada. En este paño se puede observar un arco cegado sobre el que se encuentran algunos escudos borrados.

Sobre el tejado, se encuentra una pequeña espadaña de ladrillo con dos campanas.

 

Iglesia de El Salvador.

Historia

Esta iglesia fue construida en tiempos de la repoblación de Soria por Alfonso I el Batallador en 1110. Fue edificada por un nieto de Fortún López, tras la conquista de los moros, la entregó en 1169 a la Orden de Calatrava, y así continuó en poder de estos caballeros, con el título de encomienda, hasta el año 1322, desde cuya fecha no se habla más de ella en las historias de la orden. Por esto y por estar extramuros de la ciudad no figura en el censo parroquial de Alfonso X el Sabio , pues entonces no era iglesia dependiente de los obispos; pero desde esta época se cree que se erigió en iglesia parroquial por cesión de la Orden, trasladándose a ella la primitiva de Nuestra Señora de la Puente , que se abandonó como otras muchas por el reducido número de sus feligreses, o por la necesidad de la reducción y concentración de parroquias.

Rica en bienes y fundaciones útiles o piadosas fue esta iglesia; porque desde el principio, el barrio del Rabal estuvo bien poblado y contó por lo tanto con muchos feligreses. En tiempo inmemorial se estableció en ella la cofradía de los Florines, llamada así porque todo cofrade al morir dejaba cinco florines de oro, con obligación de que la Hermandad le hiciera un aniversario de misa y vísperas por su alma en un día determinado. Es la predecesora a la actual Cofradía de las Siete Palabras .

Junto a la iglesia el escribano Gil Blázquez fundó el Hospital de Peregrinos en 1485 y posteriormente Francisco de Villareal donó parte de sus posesiones en 1563 para que también pudieran ser asistidos enfermos y transeúntes.

En 1896 la iglesia de El Salvador perdió la categoría de parroquia y pasó a depender de la de Nuestra Señora del Espino hasta que en 1947 se erigió de nuevo en iglesia parroquial debido a la expansión urbanística de esta zona de la ciudad. Dos décadas después, en 1967, se decidió derribar la estructura del viejo templo y construir un edificio moderno de mayor capacidad.

Descripción

La antigua iglesia tenía una extremada sencillez y pobreza característica de las primitivas iglesias construidas a raíz de la reconquista. Contaba con un ábside semicircular de cascarón, es decir de cuarto de esfera, y presbiterio cubierto con bóveda de cañón apuntado. Tenía una nave sin más bóveda que la techumbre de madera que constituye el tejado. En el lado meridional tenía un pórtico del siglo XVI con columnas rematadas en capiteles jónicos que se han conservado en el interior. Se accedía a la iglesia a través de este pórtico por dos puertas de arco de medio punto sin columna ni moldura ninguna. En el muro posterior tenía un ojo de buey sencillo, frente al altar mayor, y una torre de espadaña que unos años antes del derribo se rehizo, realizando un campanario mas alto y esbelto.

En el siglo XVI se abrieron a ambos lados del presbiterio dos capillas góticas de planta cuadrada y bóvedas de crucería estrellada de combados y terceletes con función de crucero. Según Víctor Higes, la del lado del evangelio o de San Bartolomé fue dotada y fundada por los García de Esperanza y Francisco de San Ginés cuyas armas se encuentran sobre el arco escarzado que da acceso a ella. La capilla de la epístola o de los Valles es de mayor altura y se entra a ella por un arco apuntado. El baptisterio fue agregado también en época posterior.

Destaca en la capilla mayor, el retablo costeado por Francisco de Villareal, según el testamento otorgado ante Gonzalo de Soria en 1563. La escultura y el ensamblaje fue realizado por Francisco de Ágreda y pintado por Juan de Baltanás.

Nuevo edificio

El templo que actualmente contemplamos se levantó en 1967 manteniendo tan solo una pequeña parte del edificio románico.

La iglesia fue derruida conservándose solo el ábside románico convertido en Capilla del Sagrario y las capillas laterales. La nueva construcción, un magnifico ejemplo de la arquitectura funcional de mediados del siglo XX, fue obra de los arquitectos Francisco Bellosillo García, Juan María Bellosillo García y Luís Jiménez Fernández. Sobresale su fábrica de hormigón y la amplitud de su única nave y merecen destacarse los relieves abstractos que representan a los Cuatro Evangelistas y una pintura de Cristo en la cruz, ambos trabajos de Joaquín Valero Turcios.

 

Ermita de Santa Bárbara.

Historia

Se levantó esta ermita en el paraje conocido como "Eras de Santa Bárbara". Fue construida en 1501, según la inscripción que data en su retablo; siendo su autor el flamenco Juan de Borgoñón, que fue un caballero francés. Es un pequeño templo rural de dos naves con espadaña a los pies. Tiene también casa para el santero. En recuerdo de la Santísima Trinidad , que la santa veneraba, cuando estaba presa en el castillo, que su padre construyó para encerrarla, se construyeron tres ventanas.

Anteriormente perteneciente a la El Salvador , pasó a depender de la parroquia de Santa Bárbara , inaugurada y bendecida el 4 de diciembre de 1999, festividad de Santa Bárbara. La extensión de la ciudad en esta zona donde solo había tierras de cultivo, hizo necesaria la construcción de esta parroquia. La ermita se encuentra rodeada ya de modernos edificios.

Las "Eras de Santa Bárbara" son el escenario de varias leyendas de carácter histórico. Tienen lugar en el "Campo de la Verdad", antigua denominación del paraje, donde diez caballeros castellanos de Alfonso VII Rey de Castilla y otros diez aragoneses-catalanes de Ramón de Berenguer, Conde de Barcelona, deciden usando las armas el mejor derecho de posesión. Combaten en duelo para establecer si Soria será o no de Castilla, ganando los castellanos de Alfonso VII . Aquí mata a espada un padre a su hijo cobarde que huyó de Aljubarrota y al que le dice que "antes que cobarde, muerto". En este lugar fusilaron los franceses a un niño de 12 años que dio muerte con su cuchillo a un soldado francés, como sucedería también con Pericón, que se enfrentó solo a un escuadrón de coraceros imperiales y cuyo cuerpo pendería de la picota varios días.

Descripción

Su tipología es la de un pequeño templo rural de dos naves y fábrica de mampostería encalada. A los pies se levanta una sencilla espadaña. En el interior se conserva un austero retablo cuyo autor fue el flamenco D. Juan de Borgoñón. Anexo al templo se conserva la que fuera casa del santero que hasta fechas relativamente recientes se encargaba del cuidado del edificio. Esta dedicada a Santa Bárbara, nacida en Turquía en el siglo III y martirizada por su propio padre, el rey Dióscoro, siendo patrona de los artificieros y los mineros y cuya festividad se celebra el 4 de diciembre. Las tres ventanas que iluminan el interior se construyeron aludiendo a las que según la tradición abriera la propia santa en la torre donde estuvo cautiva y que a su vez hacen referencia a la Santísima Trinidad.

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Información extraída de wikipedia

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